Política

Cambios de ministros son forzados por crisis, no por criterio de gestión

Las movidas en el Ejecutivo no siguen una línea estratégica ni tienen causa en el rendimiento o nivel de ejecución. Hasta ahora, el presidente tomó decisiones obligado por conflictos extremos.

La baja ejecución que el propio presidente de la República, Mario Abdo Benítez, había cuestionado a sus ministros, no fue el motivo por el que realizó movidas, sino la presión de las crisis que se instalaron en varias áreas.

Tampoco cumplió la promesa de cambio que debía efectuar el 15 de agosto por falta de resultados y el retraso económico que afecta al país. El mandatario desvinculó hasta ahora solo a tres ministros y no por una evaluación de su gestión, sino por crisis.

El primero fue el ex canciller Luis Alberto Castiglioni, quien volvió a su banca en el Senado tras el conflicto por la firma secreta del acuerdo bilateral sobre la energía de Itaipú, que desembocó en una amenaza de juicio político que casi causa la destitución del presidente y del vicepresidente Hugo Velázquez. El segundo fue el ex ministro de Justicia Julio Javier Ríos, tras el rescate de un capo narco del Comando Vermelho y muerte de un comisario, y el tercero fue el ex ministro de Agricultura Denis Lichi, para que pudiera ubicarse en su lugar a Rodolfo Friedmann, cuyo curul en el Senado fue moneda de cambio con el cartismo, un favor adeudado a quienes le salvaron del juicio político.

El senador del Frente Guasu Jorge Querey cuestionó que no existen líneas estratégicas de actuación. “Hagamos una pregunta sencilla, cuáles son los tres puntos para encarar la crisis económica, de seguridad, sanitaria y el empeoramiento del analfabetismo. No existe plan estratégico de intervención para enfrentar la crisis. Podemos cambiar personas, pero si no existe un norte al cual seguir, entonces difícilmente pueda darse una solución mágica por una capacidad excepcional de una nueva persona”, destacó.

Querey indicó también que el hecho de que los cambios sean reactivos, significa que no se puede sostener a las personas. “Se van entregando piezas en un juego de ajedrez en la medida en que se van generando presiones para que una cabeza ruede, para calmar el ánimo o la crítica”, señaló.

Por eso, el senador insistió en que el presidente debe responder sobre cuáles son las instrucciones que dio a sus nuevos ministros para salvar la crisis. “Hay un precio que Abdo está pagando para poder sostener su gobierno. La pregunta que hacemos es si está atrapado sin salida o es incapaz de gobernar. Creo que al presidente se le acaba el tiempo para reorientar esta situación”, advirtió.

Por su parte, el diputado de Patria Querida Sebastián García calificó las medidas de improvisadas. “Esto es reflejo de que no aprendimos la lección, de que tiene que primar lo técnico por sobre lo político. Se debe dejar de lado la crisis partidaria, que no deben afectar los vaivenes de la República. No se puede solucionar una interna con repartija de cargos”, lamentó.

Indicó que con esto se debilita el Estado. “El criterio de cambio del presidente genera debilitamiento de las instituciones y los procesos. Qué mensaje les transmitís a los ministros, cuyos planes están pendientes de que se solucionen internas. No hay criterios de rendimiento ni resultados”, afirmó.


Luis Alberto Castiglioni
El senador de Colorado Añetete fue ministro de Relaciones Exteriores y se vio obligado a renunciar tras la crisis política generada por la firma del acuerdo secreto de Itaipú. En su reemplazo fue nombrado el entonces vicecanciller Antonio Rivas Palacios. Fue el primer cambio ejecutado por Abdo dentro de su Gabinete, y fue forzado por la presión social.

Julio Javier Ríos
Ocupaba el cargo de ministro de Justicia y su cabeza rodó luego de la crisis de seguridad desatada por el rescate de un alto narco del Comando Vermelho, Jorge Samudio, alias Samura, en la Costanera de Asunción, donde murió el comisario Félix Ferrari. Tras el hecho, varios sectores pidieron la destitución del ministro del Interior, Juan Ernesto Villamayor.

Denis Lichi
El cambio más polémico fue el del ministro de Agricultura. Fue destituido para que en su lugar se pudiera ubicar al senador Rodolfo Friedmann, cuya banca era reclamada por Honor Colorado, los salvadores del juicio político a los que el presidente Abdo les debía un favor. La movida fue cuestionada por los sectores productivos y ciudadanos.


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