Editorial

Buscar soluciones definitivas a nuestros problemas cíclicos

En el Paraguay existen situaciones recurrentes, problemas que nunca son resueltos y que se repiten cíclicamente. Uno de estos son las consecuencias de la crecida del río. Y es que cuando crece el río Paraguay, las personas que viven en zonas inundables pierden sus hogares y deben mudarse transitoriamente. También vuelve a activarse el riesgo de contaminación por el vertedero de la ciudad, ubicado muy cerca del cauce del río. No sabemos aprender de los errores, y por la desidia de las autoridades estamos condenamos a repetir nuestras tragedias una y otra vez. Urgen soluciones para que ya nadie se vea obligado a perder su hogar por las crecidas, ni tampoco a tener que vivir con el alto riesgo de la contaminación.

La Secretaría del Ambiente (Seam) está preocupada ante el potencial riesgo de contaminación del río Paraguay con los líquidos residuales del vertedero de Cateura, ubicado muy cerca del cauce del río. La crecida ya ha provocado asimismo la evacuación de miles de personas.

La Seam solicitó muy recientemente un plan de contingencia en zona de los vertederos, mientras que la empresa concesionaria de Cateura sostiene que el depósito de residuos está controlado, hasta que el nivel del río supere los 10 metros. El pedido fue emitido a los municipios de Asunción y Villa Hayes, donde operan los rellenos sanitarios de Cateura, El Farol y la planta de tratamiento de residuos hospitalarios Sermat. Es más que evidente la preocupación para encarar acciones ante un posible impacto ambiental, debido a la crecida, y se justifica plenamente, pues se trata de Cateura.

El país se hizo mundialmente conocido a través de Cateura, ese lugar desde donde se proyecta la Orquesta de Instrumentos Reciclados, cuyos integrantes son sin duda alguna un orgullo para todos los paraguayos.

Pero el vertedero y su manejo es otra historia. Está ubicado precisamente en la periferia de la capital y recibe diariamente unos 800 toneladas de residuos sólidos; y es el lugar de trabajo para unas 600 personas, que se dedican a la selección y recolección para el reciclaje de la basura.

Cada subida del río Paraguay, lo cual sucede de manera periódica, pues además corresponde a los ciclos de la naturaleza, supone enfrentarse nuevamente al mismo peligro: el riesgo de contaminación por los residuos del vertedero.

Los líquidos procedentes de los residuos sólidos, que se acumulan en una piscina de tratamiento de aguas en el vertedero de Cateura, junto al cauce del río Paraguay, contienen metales pesados tóxicos, metales que son componentes de los lixiviados. La empresa privada que administra el vertedero asegura que Cateura cuenta con las medidas de protección ante la crecida del río, y que la pileta será rebasada solo una vez que llegue a una altura superior de diez metros.

La Seam se encuentra frente a una oportunidad para reivindicarse tras tan mala gestión de nuestros problemas ambientales, y lograr una solución definitiva del eterno problema del potencial riesgo de contaminación del río por los tóxicos de los residuos de Cateura.

La vida, la salud y el bienestar de miles de paraguayos dependen de que siga lloviendo o no, y de que no sigan creciendo las aguas del río. Eso es inaceptable. Un país en serio no debería estar esperando a que deje de llover para evitar una catástrofe ambiental, o para que miles de familias pierdan sus casas. Se deben buscar las soluciones definitivas a los problemas cíclicos que tenemos en el Paraguay.

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