Buscan crear el insecticida perfecto contra la malaria

Existe una necesidad urgente de descubrir nuevos químicos que puedan matar mosquitos transmisores de enfermedades como la malaria, ya que los insectos son cada vez más resistentes a los insecticidas disponibles en el mercado.

Diseñar un insecticida no es tarea fácil, pues debe tener como objetivo un tipo de mosquito. Requiere ser lo menos dañino posible a otros insectos importantes para el ecosistema. Y también debe evitar ser tóxico para el ser humano.

Dos equipos en Estados Unidos aseguran tener una solución efectiva para desarrollar esta nueva arma que permita ganar la batalla contra la malaria, según una publicación de la BBC.

Es así que para prevenir la malaria en zonas donde prevalece esta enfermedad, se suelen usar mosquiteros para dormir.

Un equipo de la Universidad de Florida, en conjunto con la universidad Virginia Tech, decidió mejorar esta técnica con un insecticida que sólo sea tóxico a mosquitos.

Así fue como decidieron concentrarse en una enzima llamada acetilcolinesterasa, la cual ayuda a regular la actividad del sistema nervioso deteniendo las señales eléctricas en las células nerviosas. Si la enzima no puede hacer este trabajo, el mosquito empieza a convulsionar y muere.

"Lo que quieres en un insecticida que sea altamente tóxico en mosquitos, pero no tan tóxico en humanos o animales de granja", le explica a BBC Mundo Jeffrey Bloomquist, jefe del estudio publicado en la revista Pesticide Biochemistry and Physiology.

"El químico con el que hemos venido trabajando no es tan tóxico en las personas como los compuestos que ya existen", agregó.

"Una analogía simple sería que estamos intentando crear una llave que encaje perfectamente en un candado", explicó el experto. "Nosotros queremos apagar esta enzima, pero sólo en determinados mosquitos".

El equipo de Bloomquist espera perfeccionar compuestos específicos de mosquitos para que sean fabricados a gran escala y aplicados en mosquiteros y superficies donde hay mayor concentración de esta enfermedad.

Tomará al menos cuatro o cinco años antes de que los expertos puedan desarrollar y probar un compuesto lo suficientemente listo para que sea aprobado.

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