Economía

Brasil contra las asimetrías

 

La existencia de diversas velocidades en el desarrollo económico y comercial de los países ha sido reconocida en todas las negociaciones de comercio exterior, desde sus inicios. Países del hoy denominado Sur Global siempre han recurrido al trato especial y diferenciado en sus negociaciones dentro del GATT, la Organización Mundial de Comercio (OMC) y en los acuerdos bilaterales y plurilaterales de comercio. Las asimetrías existen y, por lo tanto, el trato no recíproco ha sido incorporado al comercio internacional.

Entre los países grandes del Sur Global, el Brasil siempre ha presentado argumentos para hacer que este trato especial y diferenciado sea tenido en cuenta por los países desarrollados en las diversas rondas de negociaciones de la OMC, desde hace más de veinte años.

En las negociaciones del Mercosur con la Unión Europea, recientemente finalizadas, se ha logrado que todos los países del Mercosur cuenten con ventajas, derivadas de este trato diferenciado, en términos de: cronogramas de desgravación arancelaria, cláusula de industria naciente, salvaguardias comerciales, régimen de origen, admisión temporaria, propiedad intelectual y compras gubernamentales.

Dentro del Mercosur y a partir del 2004, el Brasil y la Argentina han reconocido la existencia de asimetrías y han decidido apoyar medidas comerciales y arancelarias a favor de las economías de Paraguay y Uruguay: importación sin aranceles de bienes de capital e informática de la extrazona, régimen de origen preferencial para el Paraguay, de regímenes especiales para estas economías, entre otros.

Los grandes del Mercosur fueron aún más allá y admitieron la existencia de asimetrías estructurales en el bloque, dando lugar a la creación del Focem (2005) para favorecer con fondos no reembolsables para proyectos de desarrollo a las economías menores, en especial para el Paraguay. De esta manera, nuestro país ha recibido la suma total de USD 900 millones desde el 2006 hasta el 2016, suma utilizada principalmente en obras de infraestructura física e hidroeléctrica.

En el 2010, las asimetrías fueron nuevamente reconocidas por los grandes en el Mercosur cuando se decidía implementar la eliminación del doble cobro arancelario (para las importaciones de extrazona), otorgando compensaciones especiales al Paraguay en cada una de las etapas de este proceso, por ser un país sin litoral marítimo.

La pregunta es por qué este reconocimiento brasileño del trato especial y diferenciado dentro del comercio intra-Mercosur y del Mercosur con la Unión Europea, o con cualquier otro grupo de países desarrollados, desaparece cuando el Brasil acepta firmar un acuerdo bilateral automotriz con el Paraguay.

Las exigencias brasileñas en este acuerdo hacen desaparecer lo ya adquirido por Paraguay en términos de trato diferenciado en el Mercosur. Desaparece la ventaja del Paraguay en términos de reglas de origen, ventaja otorgada por el Mercosur. Se exige que nuestros aranceles para la importación de vehículos de la extrazona se eleven a nivel del Brasil, cuando justamente nuestras preferencias en el Mercosur tienen relación con una economía abierta y no proteccionista como el Brasil. Se nos ofrecen cuotas para exportar vehículos y autopartes al Brasil que son iguales o menores a las ofrecidas a los otros países del Mercosur dejando de lado las preferencias a un país cuya industria automotriz es naciente.

Resulta paradójico que mientras estas exigencias de trato no diferenciado para el acuerdo automotriz con Paraguay se mantienen, el propio Brasil ha anunciado el año pasado, en el seno del Mercosur, que su gobierno impulsa la creación de un régimen automotriz regional con más beneficios para todos los países que los restrictivos acuerdos bilaterales actuales, para hacer frente a las preferencias que se otorgarán a la importación vehículos y autopartes europeas, como parte de acuerdo UE-Mercosur.

Del mismo modo, el actual Gobierno brasileño ha anunciado recientemente una reducción importante de aranceles de importación de bienes de capital y de insumos de la extrazona para contribuir con la competitividad de la industria brasileña, reduciendo costos. Al parecer, este mismo beneficio que proviene de la venta de autopartes producidas en el Paraguay para las montadoras de vehículos en Brasil no sería tenido en cuenta por este Gobierno como una reducción de costos.

El actual Gobierno brasileño se ha presentado como proclive a una mayor liberalización comercial, rompiendo así una política histórica de proteccionismo. Faltaría saber si esta liberalización comercial anunciada se aplica no solamente a países de fuera del Mercosur, sino dentro del bloque. Asimismo, faltaría comprobar si en esta liberalización comercial brasileña, siguen cabiendo las asimetrías para el Mercosur, o solamente en las negociaciones con terceros países.

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