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Biodanza es una opción terapéutica para mejorar el bienestar y la vida

 

Terapia musical. La técnica alternativa biodanza usa la música y los movimientos como una terapia sicológica. El sistema –que fue desarrollado por el chileno Rolando Toro Araneda, sicólogo y pedagogo– por primera vez se aplicará en el país en el marco del taller vivencial denominado Sin raíces no hay alas.

No se necesitan destrezas especiales para acceder a la terapia ni es un tipo de actividad física.

“Es para favorecer el desarrollo emocional, el autoconocimiento. La biodanza utiliza la música, el ritmo, pero el objetivo es trabajar las emociones que surgen”, señaló la licenciada Gabriela Frers, directora ejecutiva de Estación A-Núcleo Cultural.

La terapia se realiza con música y de manera grupal. A través del movimiento se pretende que las personas se conecten con sus emociones, en el marco de una vivencia liberadora.

La terapia llegará al país el próximo 6 de abril, de la mano de Guillermo Hudson, que es discípulo directo de Rolando Toro Araneda, que inició su formación en 1985 y pertenece a la primera generación de facilitadores y didactas formados por el creador del sistema en Argentina.

Tres paraguayos se están formando como facilitadores de biodanza, para replicar los talleres.

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TALLER VIVENCIAL. Aparte de la biodanza, se integrará con el sistema conocido como constelaciones familiares. Son dos metodologías que sirven para el autoconocimiento y el desarrollo personal. Adriana Piatti será la encargada de las constelaciones, ella es experta en Nuevas Constelaciones Familiares Cuánticas.

Según Adriana Piatti, esta “es una experiencia en la que nos abrimos a la posibilidad de descubrir, sanar e integrar aquellas situaciones o aspectos de nuestra vida que nos generan malestar, transformándolas para transitar nuestro cotidiano en armonía y plenitud, mejorando la propia calidad de vida, las relaciones, la salud, el éxito, la abundancia”.

Las constelaciones familiares son un método de trabajo que ayudan a contactar con informaciones ocultas del pasado, señaló Frers.

“Con las constelaciones afloran muchas emociones. Y a través de la biodanza, ayuda a integrar esas emociones que surgen, a través del movimiento. No es nada técnico de destreza física. Es un sistema que utiliza el movimiento y la música para trabajar las emociones”.

Dependiendo del grupo y la incidencia del encuentro, se analizará realizar con más frecuencia en el país, anunció Frers.

“Son dos sistemas que trabajan a favor del desarrollo personal, con el autoconocimiento, profundizar o bucear en el pasado para poder vivir mejor el presente. Son dos metodologías muy interesantes que nos ayudan a profundizar mucho sobre nuestras raíces y nuestros orígenes”.

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