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Autonomía y deliberación

Et vitam impendere vero.<br/><br/>Y sacrificar la vida a la verdad.<br/><br/>(DÉCIMO JUNIO JUVENAL. Sátira IV, verso 91.)<br/><br/>La autonomía es la principal característica de un sujeto o institución interpretados en términos morales, al punto de ser imposible asumir una auténtica "responsabilidad" en ausencia de ella.<br/><br/>Desde una tradición cercana a Kant y Rawls, la autonomía se podría entender como una propiedad de la voluntad de los adultos humanos cuando se ven a sí mismos como legisladores morales, prescribiéndose principios generales racionalmente, no motivados por determinismo alguno ni por deseos sensuales.<br/><br/>Sin embargo, la autonomía implica y supone haber experimentado un largo y complejo proceso, donde la apuesta por el crecimiento ha sido la principal preocupación<br/><br/>Uno mismo es culpable – decía Kant– de esta minoría de edad cuando la causa de ella no reside en la carencia de entendimiento, sino en la falta de decisión y valor para servirse por sí mismo de él, sin la guía de otro. Sapere aude! ¡Ten valor de servirte de tu propio entendimiento! He aquí el lema de la Ilustración. <br/><br/>Pero, para esta Ilustración – indicaba Kant– , únicamente se requiere libertad, y, por cierto, la menos perjudicial entre todas las que llevan ese nombre; a saber, la libertad de hacer siempre, y en todo lugar, uso público de la propia razón.<br/><br/>Pero, al parecer, el ejercicio libre de la razón y la apuesta por la mayoría de edad no son garantes suficientes para consolidar una real autonomía. Es más, la fórmula kantiana choca contra la plasticidad del sujeto (de cada sujeto) y del mundo; por ello, se hace siempre improbable toda salida universalmente aceptada.<br/><br/>Es verdad que el sujeto kantiano tiene luz propia (ilustración), y por ello deviene en autónomo; pero es un sujeto abstracto. Ése es el problema. <br/><br/>La autonomía tiene "limitaciones", tanto en los sujetos como en las instituciones. Sin embargo, esa realidad con límites es la que nos proporciona una visión más compleja del mundo y de la vida. Los sujetos adoptan posturas desde diversos puntos de vista. Diferentes registros acompañan a la racionalidad exigida por Kant. Sentimientos, pasiones, creencias, etcétera.<br/><br/>Si las limitaciones acompañan a los sujetos a la hora de optar por una mayoría de edad, ¿no sería mejor discriminar a los "distintos" y potenciar nuestra visión desde el aporte de los "iguales"?<br/><br/>En una sociedad democrática, tal como lo habían expresado los estudiantes de Córdoba en el "Manifiesto Liminar", los hombres son libres y el mejor Gobierno es el democrático.<br/><br/>En democracia, la libertad garantiza planteamientos, sugerencias y opiniones dispares. Entonces, no tenemos otra opción que deliberar en igualdad de condiciones. Deliberar es un acto doloroso, pues nos angustia la idea de que el otro pueda tener razón.<br/><br/>Dialogar en un espacio de libertad, donde el acervo racional se hace patente y agota las críticas, a fin de consolidarse en propuestas que miran hacia los objetivos y las metas propuestas. Deliberar es el medio para consolidar pactos.<br/><br/>Aristóteles decía que la deliberación absolutamente sabia es la que arregla la conducta del hombre en relación con el fin supremo y absoluto de la vida humana. Pero si la sabia deliberación es el privilegio de las gentes sensatas y prudentes, se sigue de aquí que ella es la rectitud de juicio aplicada a un fin útil, del cual la prudencia nos ha dado un concepto exacto y verdadero. <br/><br/>Prudentes, sensatos y siempre atentos al fin supremo y absoluto, en este caso, la educación universitaria.<br/><br/>Si la autonomía implica la plena capacidad de la Universidad Nacional de Asunción para dictar los estatutos y las normas que la rijan, determinar sus órganos de gobierno, elegir autoridades, ejercer las funciones de docencia, investigación y extensión, y las actividades administrativas y de gestión que en consecuencia sean desarrolladas (8 Art. 5. Cap. II. Estatuto), la deliberación es la muestra visible de la capacidad (vitam impendere vero) y la proyección de la Asamblea Universitaria hacia una Universidad Nacional de Asunción atenta al pulso del tiempo presente, a sus retos y oportunidades.<br/><br/>La autonomía implica la plena capacidad de la UNA para dictar los estatutos y las normas que la rijan, y la deliberación es la muestra visible de la capacidad de sus órganos de decisión.<br/><br/>Debates<br/><br/>José Manuel Silvero<br/><br/>Investigador<br/><br/>jmsilvero@intersophia.org<br/><br/>

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