Editorial

Atender reclamos ciudadanos sobre los acuerdos de Yacyretá

 Aunque el punto más resaltante de las últimas manifestaciones es el repudio a los legisladores y a la impunidad de los políticos corruptos, gran parte de la movilización también cuestiona la aprobación que han dado los senadores y los diputados a las notas reversales que modifican el Tratado de la Entidad Binacional Yacyretá, por considerar que implica una entrega de la soberanía energética y de los intereses del Paraguay, en favor de la Argentina. Horacio Cartes y Mario Abdo Benítez deberían tener muy en cuenta los reclamos sobre el tema y estudiar la mejor salida que convenga al país, sin desafiar aún más la indignación de la ciudadanía.

La forzada renuncia del diputado José María Ibáñez por hechos de corrupción, que él mismo admitió ante la Justicia, fue el principal logro de las movilizaciones ciudadanas de los últimos días, especialmente el gran acto de protesta realizado en la noche del lunes en la Plaza de Armas, frente al Congreso, que fue replicado en varias ciudades del país, pero en un similar plano los manifestantes también cuestionan la aprobación dada por los senadores y los diputados a las notas reversales que modifican el Tratado de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY), por considerar que estas implican una entrega de la soberanía energética y de los intereses del Paraguay, en favor de la Argentina.

Los diversos sectores de la ciudadanía que prosiguen con sus acciones de protesta reclaman a las autoridades actuales, así como a los miembros del nuevo Gobierno que asumirán el próximo 15 de agosto, que posterguen la sanción y la promulgación final de las notas reversales de la EBY, para someterlas a una mejor revisión, teniendo en cuenta los muchos cuestionamientos que se formulan.

La Nota 6/14 de los llamados acuerdos entre el presidente paraguayo Horacio Cartes y el presidente argentino Mauricio Macri establece la cogestión paritaria, modificando el Anexo A, mientras que el documento 2/14, que modifica el Anexo B, fija las nuevas disposiciones financieras y reconoce una deuda de 4.084 millones de dólares de parte de la hidroeléctrica con el Tesoro argentino. Este último punto es el más cuestionado, ya que según los críticos al documento recarga el compromiso de una deuda considerada como irregular sobre el Paraguay, principalmente teniendo en cuenta que la mayor parte de la energía generada por la obra hidroeléctrica es utilizada por el país vecino.

Más allá de la visión técnica y la postura política acerca de lo negociado en las notas reversales, es innegable que existen sectores importantes de la sociedad paraguaya que no están de acuerdo con el proceso y exigen condiciones más beneficiosas para los intereses del país.

Desde ese punto de vista, no resulta prudente cerrar las negociaciones a tambor batiente y dar la espalda a los cuestionamientos ciudadanos, que solo llevarían a crispar aún más el ambiente político, en un momento en que una administración del Poder Ejecutivo está cerrando su ciclo y otra nueva está asumiendo el Gobierno del país.

Por ello, es sumamente oportuna la recomendación dada al presidente Horacio Cartes por la Conferencia Episcopal Paraguay de postergar la promulgación de las notas reversales y coordinar una mejor acción con el nuevo Gobierno. Aunque los plazos resulten perentorios, tanto Cartes como el próximo nuevo presidente Mario Abdo Benítez deberían tener muy en cuenta los muchos reclamos que se están generando acerca del tema y estudiar con más serenidad y tiempo la mejor salida que convenga al país, sin desafiar aún más la indignación de la ciudadanía.

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