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Asuncenos desafían prohibición de bañarse en aguas contaminadas del Paraguay

Decenas de asuncenos desafían cada fin de semana las advertencias de las autoridades sobre la contaminación que afecta a las aguas del río Paraguay, con alta presencia de coliformes fecales, debido a los numerosos vertidos incontrolados, y se dan chapuzones para paliar el intenso calor del verano paraguayo.

Aunque en la playa fluvial de Asunción, cercana al centro de la ciudad, abundan los carteles que informan de que las aguas no son aptas para su uso recreativo, algunas personas se atrevieron a bañarse este sábado, como cada fin de semana.

Desde esa playa también salen las motos de agua y embarcaciones de recreo que dan paseos, a cambio de unos guaraníes, por la bahía capitalina, aunque los avisos de las últimas semanas parecen haber hecho efecto y la mayor vigilancia de la playa, hicieron que se encontrase más vacía de lo habitual.

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No obstante, a pocos kilómetros de allí, siguiendo el curso del río y de la avenida Costanera, se pueden encontrar familias enteras, y sobre todo jóvenes, que se bañan por "desconocimiento" o falta de "miedo" ante los peligros para la salud que conlleva el sumergirse en esas aguas.

En ese sentido, una asuncena que acudió a refrescarse a la zona con sus dos hijos menores de 10 años, aseguró a Efe no saber que el agua estaba contaminada. "Siempre nos bañamos acá y nunca pasó nada. El agua parece limpia", expresó.

Un informe elaborado por el Ministerio de Salud hace un año advertía de que en algunas zonas de la bahía de Asunción (formada por un entrante del río Paraguay), se alcanzaban hasta 240.000 unidades de bacterias coliformes fecales por cada litro, cuando el límite de tolerancia del cuerpo humano, y el legal permitido es de 499 unidades.

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No solo se bañan, sino que también numerosos ciudadanos acuden a pescar en esas aguas, la mayoría de forma recreativa, aunque algunos confesaron que consumen lo que pescan, especialmente el pez fluvial surubí.

Pese a que varios de los pescadores afirman conocer que el agua está contaminada, no se resignan y aseguran que, una vez "cocinados", "lo que tengan malo desaparece".

El hombre explicó que viene "desde hace poco", ya que "antes de la (construcción de la) Costanera no se podía acceder al lugar".

El tramo de la avenida junto a la que él pescaba, a la altura del barrio de Tablada Nueva (a unos 6 kilómetros del centro, donde se encuentra la playa), se inauguró en julio de 2018.

El problema de la contaminación del agua no solo afecta al río Paraguay a su paso por Asunción, sino que también está presente en otras zonas del país donde, en la época estival, se bañan numerosas personas, como el lago Ypacaraí, a unos 30 kilómetros de la capital.

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Esta semana, el Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible intervino la playa municipal del distrito de Areguá, a orillas de ese lago, puesto que carecía de la licencia ambiental que autoriza su uso recreativo, así como de un sistema de medición de la calidad del agua y señalización sobre las zonas aptas y no aptas para el baño.

Además, días antes, la institución dio a conocer un estudio sobre recursos hídricos y vulnerabilidad climática que reveló que uno de los acuíferos que abastece de agua potable a Asunción y su área metropolitana, superaba el nivel máximo permitido para el consumo humano de presencia de nitritos en dichas aguas.

En concreto el nivel alcanzó los 45 miligramos de nitrito por litro en ese acuífero, el Patiño, que abarca unos 1.173 kilómetros cuadrados bajo el área metropolitana de la capital.

La contaminación de esas aguas, según el estudio, está provocada por los vertidos incontrolados de residuos en los numerosos arroyos que recorren la región, así como por las filtraciones cloacales.

Fuente: EFE

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