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Ante el chantaje, es urgente la reforma del transporte público

Como si no fuera suficiente el sufrimiento de los usuarios del transporte público con las frecuentes reguladas de los servicios de buses, el Centro de Empresarios del Transporte del Área Metropolitana (Cetrapam) ha comunicado que desde el lunes 14 irán a un paro de tres días, buscando presionar para obtener el aumento del pasaje. Este nuevo castigo para la gente debería ser una oportunidad para que el Gobierno ponga en marcha, de manera urgente, la reforma del transporte público. Es mucho lo que se puede ganar en términos de mejorar el tráfico, reducir la contaminación y garantizar un servicio digno para la ciudadanía, pero para ello hace falta romper la dependencia cómplice que se viene manteniendo desde sectores del poder con una rosca empresarial que mantiene desde hace tiempo un pésimo servicio, que solo busca el lucro sectorial.

El constante calvario que vienen sufriendo los usuarios del transporte público, ante las constantes reguladas de los servicios de ómnibus, en el contexto actual de la pandemia del coronavirus, no parece suficiente para los empresarios transportistas, ni para sus cómplices en las esferas del poder. Ahora, una nueva amenaza de paro recrudecerá aún más la situación.

Según una nota que ha hecho llegar el titular del Centro de Empresarios del Transporte del Área Metropolitana (Cetrapam), César Ruiz Díaz, al Viceministerio del Transporte, desde el próximo lunes 14 implementarán un paro de tres días en el servicio de ómnibus, por el supuesto incumplimiento de un acuerdo firmado en marzo, aunque resulta evidente que se trata de una nueva medida de presión para obtener la suba del pasaje.

Cabe recordar que, en la última reunión entre las autoridades y los empresarios, el Gobierno comunicó que el pago del subsidio se realizaría solo por unidades operativas, ya no teniendo en cuenta la flota, lo cual causó molestia en el sector transportista.

Los datos del billetaje electrónico mostraron que operaban 630 unidades de buses convencionales, de un total de 1.088, y 609 de los diferenciales, de un total de 855. Es decir, en total hay 1.943 buses, pero solo circularon 1.239, por lo que 704 buses cobraron subsidio sin circular, según el reporte.

El anuncio del paro ha desatado una gran indignación en los sectores ciudadanos, que a través de manifestaciones en las redes sociales de internet piden al Gobierno que cancele totalmente los itinerarios a las empresas que realizan el paro.

Este nuevo castigo para la gente debería ser una oportunidad para que el Gobierno ponga en marcha, de manera urgente, la necesaria y siempre postergada reforma del transporte público.

El Paraguay tiene muchas posibilidades de acceder a sistemas más amigables y funcionales de transporte, recurriendo por ejemplo a sistemas de vehículos movidos a electricidad que puedan utilizar la abundante energía limpia que proveen las hidroeléctricas de Itaipú, Yacyretá y Acaray, tanto a nivel de buses como de ferrocarriles de cargas y de pasajeros, similares a los que se vienen implementando en otros países, como apelando además a los valiosos recursos hídricos de los que dispone el país para desarrollar sistemas de transporte fluvial que una a las ciudades aledañas a los grandes ríos Paraná y Paraguay.

Existen suficientes proyectos presentados al respecto, que no han sido tomados en serio simplemente por no afectar los intereses de grupos empresariales que siguen atados a un sistema de transporte arcaico, movido exclusivamente con combustibles fósiles.

Es mucho lo que se puede ganar en términos de mejorar el tráfico, reducir la contaminación y garantizar un servicio digno para la ciudadanía, pero para ello hace falta romper la dependencia cómplice que se viene manteniendo desde sectores del poder con una rosca empresarial que mantiene desde hace tiempo un pésimo servicio, que solo busca el lucro sectorial.

Este es el momento de hacerlo.

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