Opinión

Año nuevo, mundo nuevo

Carlos Fernández ValdovinosPor Carlos Fernández Valdovinos

(*) Ex presidente del Banco Central del Paraguay

La economía mundial se ha venido recuperando, continua y firmemente, desde la gran crisis del 2008. El PIB global aumentó a un promedio de 4% anual entre 2010 y 2015, observándose una breve ralentización al año siguiente.

El dinamismo económico recobró vigor a partir del 2017 y, desde entonces, el crecimiento del PIB mundial alcanzó un 3,7% anual en media. Un detalle importante es que durante todo este periodo se dio, por primera vez en muchos años, una expansión global sincronizada. Pero a pesar de estos buenos resultados, muchos hacedores de política, analistas económicos y organismos multilaterales están preocupados (¡y mucho!). ¿Excesivo pesimismo o nos estamos perdiendo algo?

Existe un consenso casi generalizado de que el crecimiento global ha tocado techo o, como lo dijo la OECD, “ha alcanzado su punto máximo”.

La economía mundial tuvo una buena racha de sólido crecimiento, según niveles históricos, pero a partir del segundo semestre del año pasado comenzaron a materializarse algunos riesgos significativos y aparecieron oscuros nubarrones en el horizonte.

Como resultado, las últimas proyecciones para el crecimiento mundial en el 2019 hechas por el FMI presentaron una rebaja de 0,2 puntos porcentuales respecto de las formuladas tan solo tres meses antes. Las señales adversas son lo suficientemente claras como para que algunos economistas ya adviertan sobre una “ralentización sincronizada”.

En los Estados Unidos la economía se mantiene fuerte, con una creación de empleos en diciembre casi el doble de lo esperado (312.000 nuevos puestos vs. 176.000 proyectados). No obstante, se espera una desaceleración para el 2019 en la medida en que los estímulos fiscales implementados por la administración Trump vayan perdiendo fuerza en un entorno monetario más restrictivo.

Para empeorar las cosas, la reciente paralización parcial de las actividades gubernamentales tendrá un impacto negativo en este primer trimestre del año. Un dato llamativo es que, a pesar del (hasta ahora) buen momento económico y de un mercado laboral con el menor nivel de desempleo de los últimos 50 años, casi el 55% de los norteamericanos dicen que el país va por mal camino, según una encuesta de RealClearPolitics.

En China, la desaceleración de la economía ha sido un proceso gradual y controlado durante el último lustro. Pero la misma ha tomado impulso en meses recientes y amenaza con profundizarse, por lo cual el país podría registrar este año la menor tasa de crecimiento de las últimas tres décadas.

Si bien la menor dinámica se explica por factores internos (por ejemplo, las autoridades se han esforzado por disminuir los altos niveles de endeudamiento existentes), la imposición de aranceles por parte de Estados Unidos sobre más de 250.000 millones de dólares de importaciones chinas ha empeorado la caída.

Por su parte, los datos del tercer trimestre del 2018 en Europa fueron peores de lo esperado, lastrados por la situación en Alemania. Para el presente año, el ritmo de crecimiento de la zona euro podría caer por debajo del 2% alcanzado en los últimos años debido a la menor actividad en el resto del mundo y a debilidades políticas y económicas internas.

En particular, preocupan los últimos eventos que reflejan la debilidad de la integración en la Comunidad Europea. Así, el Gobierno populista de Italia sigue trabado en su disputa presupuestaria con la Unión Europea, por más que su economía vaya camino a la recesión. En Gran Bretaña, las demoradas negociaciones por el brexit amenazan con que este sea finalmente un divorcio sin acuerdo.

Las últimas dificultades en el escenario global contribuyeron al amplio retroceso en los mercados bursátiles durante las recientes semanas. De hecho, el mini-crash de diciembre se convirtió en el peor resultado para Wall Street desde 1931, con una caída mensual de casi el 9%.

Muy pocos analistas estiman una recesión global total para el presente año. Pero aunque la gran mayoría de los economistas creen que la economía norteamericana seguirá creciendo en el 2019, según la Reserva Federal, ahora las chances de una recesión en los próximos 12 meses son de 1 a 6, la probabilidad más alta desde el inicio de la recuperación allá por mediados del 2009.

Como puede apreciarse, el actual escenario mundial es sumamente complejo. Los factores favorables al crecimiento económico van perdiendo fuerza, mientras que los riesgos a la baja aumentan (tensiones monetarias y financieras, aumento del proteccionismo y agravamiento de las crisis geopolíticas).

Ciertamente, el grado de incertidumbre se ha multiplicado y acelerado. Y el 2019, aunque no tenga por qué traer un entorno recesivo, será un año en que la coyuntura global puede cambiar muy rápidamente. Pero los potenciales problemas no se circunscriben a los originados por factores externos. Elementos internos pueden ampliar los efectos de lo que ocurre en la economía global. En Paraguay, debemos aprovechar la calma que sigue al frenesí de las fiestas para diseñar cómo responder a la nueva situación.

En un escenario tan volátil como el actual, los márgenes para errores de política económica van a estar muy acotados.

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