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Alumnos cruzan un peligroso puente para ir a sus clases

Un puente sin peldaños completos, con madera vieja y las barandas movedizas e incompletas deben cruzar los alumnos del Colegio Nacional de Lambaré (CNL), para asistir a clases todos los días.

El material está construido desde hace más de una década y nunca tuvo mantenimiento, según comentan alumnos y directivos de la institución de gestión pública.

El recorrido es de más de 100 metros. El puente une a la escuela con una calle que se corta por el cruce del arroyo Lambaré.

“Es realmente un riesgo para toda la comunidad educativa, pero para la mayoría de los alumnos es la mejor forma de llegar al colegio, de lo contrario deben cruzar todo el barrio y cruzar la avenida Cacique Lambaré”, contó el director Hugo González.

Indicó que en reiteradas ocasiones pidieron la intervención del Municipio local para reconstruir o reacondicionar el puente, sin embargo hasta la fecha no obtuvieron respuesta alguna.

La idea de la comunidad es que la Comuna invierta recursos con el Fonacide.

Durante las clases, el acceso a la estructura es clausurado con un portón bajo llave y con candados. Pero a la hora de la salida, el acceso se libera para el paso de los chicos.

Antecedentes. El 30 de setiembre del 2015 el centro educativo fue noticia en todo el país por el derrumbe de una de sus aulas sobre los alumnos y docentes, donde una decena de jóvenes quedaron con serias secuelas físicas.

Un pabellón nuevo que se había construido en esa época presuntamente con materiales de mala calidad y una edificación pobre. Pasaron casi tres años de aquel suceso y la comunidad educativa le va dejando de lado. “Siempre nos acordamos, pero el año pasado en esa fecha ya ni hicimos acto alguno de recordación”, comentó el director.

Tras el suceso, el MEC invirtió G. 600 millones en un pabellón de una sola planta y con pizarras de madera, de las que se escriben con tiza. Luego, con recursos de gratuidad y apoyo de los padres, se cambiaron algunos pizarrones por acrílicos.

Más dramas. El colegio tampoco cuenta con un muro de contención que proteja a los estudiantes del canal del arroyo, pese a que el sitio está pegado a las canchas de fútbol y de vóley donde practican educación física.

El lugar apenas está protegido por vallas improvisadas de tela. “El problema también es que pese al interés, empresarios no quieren hacerse cargo por si ocurra algún accidente”, sostuvo el director.

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