El Hospital Central es el único centro médico donde se realiza esta clase de trasplante, con dos tipos de intervenciones: el autólogo (se usa la propia célula madre del paciente) y alogénico (cuando se trata de un donante compatible). El procedimiento médico se utiliza para curar la leucemia, el linfoma y el mieloma.
sobrevida. “Estamos logrando entre 15 a 16 años de sobrevida en los pacientes. En los autólogos estamos llegando a un 80% de sobrevida y un 20% de mortalidad. En los alógénicos hay una remisión definitiva de la enfermedad en un 50%. Es un número muy alto y está de acuerdo a la literatura mundial”, enfatizó el doctor Derlis González, jefe de Trasplantes de Médula Ósea de la previsional.
“En un trasplante alogénico, si el procedimiento tiene éxito, la curación es definitiva, porque es una médula sana. En un trasplante autólogo, lo que se busca es una remisión completa prolongada y eventualmente la curación, pero hay un alto riesgo de recaída. En un tiempo prolongado de la enfermedad puede suceder que, si no se realiza un trasplante autólogo en personas con indicación que son tratadas de linfoma o mieloma, la posibilidad de recaída es mucho más alto y también la mortalidad”, explicó el especialista, al tiempo de añadir que es un procedimiento de alto riesgo porque elimina las defensas y hay peligro de infección.
El equipo médico prevé iniciar desde el 15 de enero las intervenciones con el fin de superar la cantidad de este año, teniendo en cuenta que hay muchos pacientes que tienen indicación de trasplante.
“En promedio, nosotros necesitamos hacer de 70 a 80 por año porque hay muchos que requieren trasplantes”, señaló el doctor González, y recordó que el Hospital Pediátrico Niños de Acosta Ñu, del sector público, concretó este año el primer trasplante de médula ósea en un niño.