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Alrededor de 50 personas al año tragan cuerpos extraños

En boca cerrada no entran cosas. Nuevamente ayer en el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias y del Ambiente Juan Max Boettner (Ineram) se procedió a realizar dos intervenciones para retirar cuerpos extraños que fueron tragados por pacientes. Los pacientes fueron un niño de cuatro años y un adulto mayor.

El pequeño, oriundo de Hernandarias (Alto Paraná), había aspirado un maní, que quedó atascado en la laringe. Debido a esta situación, el 99% de las vías aéreas estaban cerradas.

En el caso del adulto de 67 años, había tragado una espina de pescado hace tiempo. El cuerpo extraño medía un centímetro y medio y tenía medio centímetro de grosor.

La semana pasada se había procedido a la extracción de una tapa de bolígrafo, que un niño de 12 años había tragado hace cuatro años. En el 2017, las intervenciones más llamativas en dos niños fueron la extracción de una pila de reloj y perlitas.

Repunte. El doctor Carlos Morínigo, ministro de Salud y encargado de realizar las últimas intervenciones quirúrgicas, reveló que en los últimos meses hubo un repunte de casos de niños que tragaron cosas. Una de las razones, es el descuido de parte de las personas encargadas de velar por el niño, incluso, los padres.

“Son eventualidades bastante importantes para la salud, porque desencadenan complicaciones e incluso la muerte”, refirió.

Según detalló, al mes se realizan entre dos y tres operaciones para extraer objetos que han sido tragados. En el año, rondan las 50 intervenciones.

Apeló a redoblar la vigilancia sobre los más chiquitos. Más aún cuando hay objetos más pequeños que la boca alrededor del infante. En el campo, es muy común los casos de atragantamiento y asfixias por semillas y granos.

Morínigo explicó que los cuerpos extraños que son deglutidos, pueden llegar a generar infección, causar neumonía, perforación de los bronquios y la muerte en el peor de los casos.

Aclaró también que al niño de 12 años, que había tragado la tapa de bolígrafo, no le quedarán secuelas, ya que sus bronquios están en crecimiento. En otros casos, donde el cuerpo se ha alojado en una persona con esta parte del cuerpo ya desarrollada, podría quedar con bronquiestacia. En este caso, en ese espacio que fue ocupado por el objeto, pueden acumular catarro.

Agujas, alfileres, clavos, dientes, silbatos, forman parte de un largo etcétera de objetos que fueron extraídos luego de una intervención.

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