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Aires de esperanza en la Corte Suprema

 

La Corte Suprema de Justicia tiene nueva integrante. Finalmente y tras postularse en varias ocasiones, la doctora Carolina Llanes superó el largo proceso que se inicia en el Consejo de la Magistratura, sigue en el Senado y finaliza con el acuerdo del presidente de la República.

Llanes refuerza la sangre nueva y esperanzadora en la cúpula del Poder Judicial junto a los recientemente nombrados Eugenio Jiménez Rolón, Manuel Ramírez Candia y Alberto Martínez Simón, quienes fueron reemplazando a ministros que dejaron una herencia nefasta como Sindulfo Blanco (destituido por juicio político), Miguel Bajac (se jubiló con un proceso de juicio político pendiente y denuncias de coima por las que está imputado). Alicia Pucheta había renunciado en abril de 2018 para ser vicepresidenta de la República con la esperanza de ser la primera presidenta del Paraguay. Pero la ingeniería política de Horacio Cartes se desmoronó cuando su renuncia presidencial fue rechazada en el Congreso y no pudo asumir como senador. De ese modo, se frustró el plan y la jueza terminó su dilatada carrera judicial como un simple peón del ajedrez político. La última vacancia fue dejada por Raúl Torres Kirmser, quien tampoco deja un legado de transparencia e independencia judicial. Para colmo, vuelve al Consejo de la Magistratura como representante de la Universidad Nacional, y así seguir influenciando en la Corte a través del organismo seleccionador. Los años no le han dado la sabiduría de retirarse con dignidad, dejando espacio a los más jóvenes. Cumplirá el rol que le asignan y ordenan sus viejos padrinos políticos que se resisten a perder influencia en el Poder Judicial.

En enero del año que viene se jubila Myriam Peña. Si el Consejo de la Magistratura, el Senado y el presidente de la República continúan en esta línea, gracias a la presión mediática y ciudadana, los nuevos miembros tendrán mayoría. Se espera que impulsen la reforma judicial para salir de la lista negra de los peores rankeados en justicia, solo superados por Burundi y Venezuela.

Quedarán en minoría los de la “vieja guardia”: Luis María Benítez Riera, Gladys Bareiro de Módica, César Garay y Antonio Fretes, este último el “más político y pragmático” de todos y para muchos el eterno presidente de facto de la Corte.

RENOVACIÓN. Al Poder Judicial no le ha llegado el 2 y 3 de febrero. Los sucesivos cambios de la cúpula judicial se han dado con pactos políticos, que per se no son malos, sino han sido satanizados, porque no se acordó sobre la independencia judicial, sino sobre el cuoteo puro y duro. La primera Corte Suprema poststronista fue fruto de un pacto de gobernabilidad hasta hoy elogiada, porque cada partido propuso a sus mejores juristas. Luego se cayó en la tentación del “juez propio”, del “chancho de mi chiquero”. Y aunque algunos no representan a sectores políticos y no estén salpicados directamente por la corrupción, sin embargo no han hecho el esfuerzo para forzar la independencia judicial, por acomodarse al perverso sistema, por pusilanimidad.

Sin embargo, desde el año pasado, fruto de la acción ciudadana y mediática, los políticos han moderado sus ambiciones y han elegido a candidatos no vinculados directamente a los partidos, con pocos cuestionamientos, altamente formados y respetados en el ámbito jurídico. Gracias a ello, hoy existe una saludable oxigenación de la Corte Suprema.

NUEVOS TIEMPOS. Para luchar contra la corrupción es la clave el rol del Ministerio Público y del Poder Judicial. Por ello la incorporación de Llanes es una suma por su especialidad en el ámbito penal. Ella no solamente tiene formación académica y experiencia judicial, sino además navegó con éxito las profundas y peligrosas aguas de la política. Fue una especie de rock star cuando fue designada por el Poder Ejecutivo como interventora de la Municipalidad de Ciudad del Este, donde desnudó con precisión quirúrgica la perversa arquitectura de corrupción del clan Zacarías. Allí fue acosada y vilipendiada todo el tiempo. Su auditoría fue contundente y se convirtió en pieza clave para destituir a Sandra McLeod. A partir de allí sufrió el acoso mediático, jurídico y político del cartismo que intentó por todos los medios frenar su nominación. Pero tuvo el apoyo de todas las bancadas del Senado, quebrando de esa manera la campaña que intentó convertirla en un simple peón político presidencial.

Los galones de Llanes son su coherencia, su compromiso con la democracia y su coraje.

Así como no le tembló el pulso en cada espacio que ocupó, se espera el mismo coraje en el desafío más importante de su carrera.

Desde hoy está sentada en el banquillo bajo la atenta mirada de un tribunal popular que espera de sus altos magistrados mucho más compromiso de lo que dieron hasta hoy.

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