Opinión

Agua y fuego

 Estos son dos elementos fundamentales no solo de los ritos religiosos, sino de la vida misma. Requerimos tanto de uno como de otro, ya que nuestra existencia es imposible sin ambos. Hoy es un día especial en el calendario litúrgico católico, donde el agua es central a la hora de bendecir las palmas en el templo.

También lo fue en la semana donde un senador amenazó con quemarlos a todos para luego mojar con agua a los participantes de una comisión legislativa.

En ambos casos el agua y el fuego volvieron a aparecer, aunque el entorno sea absolutamente distinto al que rodeó al Nazareno en los días previos a su crucifixión. En el camino al Gólgota también apareció el agua como ofrecimiento para paliar su tortura y para burla en su agonía en la cruz. Lo que vino después de su muerte, según cuenta la Biblia, fue un terremoto de fuego y piedras.

El senador Cubas ofrece ambas cosas, aunque se cuida de no incluirse y menos que le falten al respeto (¡). Privilegios del cargo que le llaman. Si él puede pegar también a él le pueden pegar, y si amenaza con agua y fuego también debería ser sujeto de ambas cosas, además de estar seguro de que muchos celebrarían que se convierta en bonzo (de nuevo… el fuego).

En realidad, lo que acontece en el país tendría que ser mirado más en perspectiva de una terrible crisis del sistema a la que los principales articuladores del poder se resisten, primero, a analizarla y, segundo, a crear opciones y alternativas.

Mientras no exista todo esto seguiremos distraídos en los payasos cuando el problema está en la propiedad del circo. Hay un desenganche entre la política y los votantes que, sin embargo, a la hora de votar, no se manifiestan, con lo cual los articuladores del poder saben que el sistema está más vivo que nunca y que las bromas del payaso solo sirven para distraer y prolongar la permanencia de un sistema que genera desigualdad, pobreza, criminalidad y mala calidad de vida.

Mientras aquí en Harvard un grupo de estudiantes impulsan colocar a nuestro ignoto país en la atención de esta casa de estudios profundizando sobre el acelerado proceso de urbanización de nuestro país junto con sus emergentes costos, la renegociación del anexo C de Itaipú, la capacidad del Estado para enfrentar los retos emergentes de esta crisis del sistema, la noticia de los dislates y de las tremendas incompetencias de nuestros líderes nos demuestran la distancia existente entre el pensar y el hacer que reina en nuestro país.

El senador Cubas es funcional al sistema y antes que ayudar a acabar con el mismo lo fortalece.

Los titiriteros del poder celebran sus dislates como lo haría Nerón con sus centuriones enfrentados a los leones en el circo mientras Roma se incendiaba y él tocaba la lira.

Debemos encontrar un compromiso que nos una y eso no lo haremos con amenazas de fuego al Congreso (que ya se quemó en marzo del 2017) y con agua cuyos efectos devastadores estos mismos congresistas no acusan recibo, a pesar de que los damnificados están a punto de tomar sus curules y convertirlos en leñas para su alimentación.

Un poco más de sensatez y de amor (servicio en el sentido de lo público) nos ayudará en esta Semana Santa a entender lo que nos pasa y buscar soluciones efectivas, no efectistas.

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