Economía

“Acuerdo con UE abre la posibilidad de transformación total del Paraguay”

Más de 10.000 tipos de productos experimentarán desgravación entre Mercosur y la Unión Europea, oportunidad brillante para aumentar cupos de envíos paraguayos y recibir inversión, según Cancillería.

Con unos 780 millones de consumidores contará el escenario del futuro intercambio entre el Mercosur y la Unión Europea (UE), a partir de la asociación concretada a nivel político entre sus representantes, el pasado 28 de junio. Paraguay podrá aprovechar para colocar sin aranceles sus emblemáticos productos del agro, además de los rubros farmacéutico y textil como prioritarios, según Juan A. Delgadillo, viceministro de Relaciones Económicas e Integración de la Cancillería. Algunos rubros se enviarán inmediatamente exentos de gravamen, pero dentro de 10 a 15 años se completará el universo de productos.

–¿Qué etapas seguirán luego del Acuerdo Político entre Mercosur y la UE?

–Se pasa ahora a la revisión legal y a los ajustes de los textos negociados, que duraría entre seis meses y poco más. Con los documentos finales se suscribirá formalmente el Acuerdo. Hay un proceso de ratificación desde los parlamentos de los países, para alcanzar la implementación plena del Acuerdo.

–¿Qué contempla específicamente el acuerdo?

–El acuerdo tiene tres capítulos: comercial, de cooperación y político. Es de asociación birregional, y va mucho más allá que solo uno de carácter comercial. En lo que hace a desgravación arancelaria, Europa desmantelará su universo arancelario comprometido en unos diez años; mientras que el Mercosur contemplará para lo mismo en unos 15 años. Hay cronogramas establecidos, pero de inmediato hay una gran cantidad de rubros que ya tendrán nivel cero en aranceles. Hay más de 10.000 tipos de productos involucrados.

–¿Qué aspectos fueron tenidos en cuenta desde el Mercosur?

–Fue una negociación en bloque, donde se tuvieron en cuenta los intereses de todos los países. Fue un intenso trabajo, a nivel de Paraguay, con permanentes consultas a los sectores privado y sindical. Alabo el trabajo coordinado con la Unión Industrial Paraguaya, la Asociación Rural del Paraguay, el Foro Sindical del Mercosur y el de concertación política. Hubo seguimiento permanente desde los sectores nombrados. Creo que para Paraguay ha sido un resultado positivo, y esto lo dirán seguramente también los referentes de los ámbitos que cité, además de la población en general.

–¿En qué esferas fueron más reacios algunos países europeos?

–Hay una reacción de un tema sensible para Europa, que es del sector agrícola. Se vio en la negociación que hubo sensibilidad; pero lo importante es que ambas partes ganarán, porque hay mucho en juego: el sector agrícola es importante, pero existe además un abanico de oportunidades que se presentan a ambas partes, principalmente al Mercosur, con el acceso a un mercado que era muy restrictivo.

–En cuanto a competitividad, ¿cómo está posicionado Paraguay?

–Somos conscientes y sabemos que el pueblo paraguayo, a lo largo de la historia, demostró ser capaz de responder a los desafíos; en la industria, el obrero está a la altura de competir con cualquier otro nivel de producción. La economía debe adecuarse y las industrias que se están instalando producen a un buen nivel; aunque aún faltan por desarrollar segmentos, como las autopartes, que están dando los primeros pasos. Está en nuestras manos aprovechar.

–¿Se contemplarán en el periodo mencionado de 10 a 15 años algunos procesos de certificación de calidad?

–Está acordado que ambas partes lo deberán cumplir. Las certificaciones y los estándares son internacionales; muchas veces ya están listos y acordados, porque las empresas que producen, lo hacen con niveles internacionales: empresas paraguayas exportan ya a mercados exigentes, no solo en rubros agrícolas (la carne está considerada en el más alto ránking en cuestiones sanitarias y fitosanitarias).

–A propósito, ¿qué rubros podrán ingresar más rápidamente, atendiendo a su competitividad?

–Muchas empresas farmacéuticas ya exportan a numerosos mercados (Centroamérica, Asia), que quizá muchos no lo estén apreciando. El rubro textil también tendrá muchas oportunidades, además de lo relacionado con la industria de alimentos, segmento al que también podrán venir a invertir los europeos.

–¿Se podrán también integrar cadenas de valor a nivel regional?

–La idea es integrarse a una cadena incluso birregional de valor; tenemos algunas proyecciones, pero cuando esté en plena vigencia el acuerdo se darán esas concreciones. En el sector servicios, la UE importa unos USD 800.000 millones de manera global; Paraguay puede formar parte de esos proveedores de servicios. Tendremos una transformación productiva enorme, pero no solo con la UE, sino también con otros mercados.

–Este acuerdo también contempla otros aspectos, que no sean solo los comerciales.

–Exacto. Está dentro de los llamados acuerdos de última generación, que contemplan también factores, como democracia, medioambiente, derechos laborales, siempre dentro del marco en general de los compromisos ya asumidos en la Organización Mundial de Comercio (OMC). Y así también con otros acuerdos: con Canadá, por ejemplo, son 25 capítulos, es decir, 25 mesas de negociación simultáneas.

–¿Se pueden nombrar esos otros mercados cuyas negociaciones para libres acuerdos están en curso?

–Tenemos negociaciones con la Asociación Europea de Libre Comercio, AELC (EFTA, en inglés), constituida por Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza; también con Corea del Sur, Canadá y Singapur.

–¿Cómo se avizora el escenario en el que Paraguay pueda colocar sus productos, además de captar inversiones y recibir cooperación?

–El acuerdo trascenderá este Gobierno, que le dio la importancia precisa; desde el inicio hace 20 años en las negociaciones, Paraguay se propuso avanzar en la culminación de las mismas, teniendo bien en claro los intereses nacionales. Este acuerdo abrirá la posibilidad de transformación total. Están contemplados algunos mecanismos de cooperación, para la implementación comercial y en otras áreas de la economía.

–¿Qué rol tuvieron Cancillería y otros estamentos intervinientes en el proceso?

–A la Cancillería Nacional le tocó la coordinación, pero esto es un gran trabajo de equipo, con los ministerios de Hacienda, Industria y Comercio, Agricultura y Ganadería, Dirección Nacional de Aduanas y Dinapi, participando de las mesas negociadoras. Fue un excelente equipo negociador, durante 20 años. Logramos también una buena coordinación a nivel intra-Mercosur, para llevar las posiciones del bloque a las mesas negociadoras.

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