Acordes a la gorra
Deleitan al público con música tradicional. Folclore a la Calle es un grupo de músicos que se unieron a partir de una causa solidaria en el 2015. Siempre están brindando música a la misma hora y en el mismo lugar, en una esquina del centro de Asunción, a cambio de un aporte voluntario, para dejar en la gorra.
Por: Daisy Cardozo Román
Foto: Fernando Franceschelli

Javier Palma ensaya sus acordes en la guitarra y deja fluir algunas notas, para comenzar a crear un ambiente musical en la plaza O'Leary del centro de Asunción, donde él y tres chicas tocan hace casi tres años. Ubicados bajo la sombra de un árbol en pleno mediodía, él toma la iniciativa con un tema, mientras sus compañeras lo observan y asienten con la propuesta. Paula Rodríguez acompaña en su bajo acústico, Carmen Monges en el arpa y Alicia Islas en el cajón peruano. Desde ya, están listos, se miran entre ellos y suena un dulce chamamé de los años 40: Mercedita.

Habitualmente, Folclore a la Calle solamente toca los domingos de tarde, cuando el sol va dando lugar a la luna y el cielo comienza a llenarse de estrellas sobre la capital. Las 18.00 o 18.30 es el horario en el que comúnmente suelen hacer su shows en vivo, en la esquina de Palma e Independencia Nacional.

Inicialmente, el grupo se conformó por un motivo benéfico, en el 2015. Ese año se hizo público que el músico Kamba'í Echeverría se encontraba en delicadas condiciones de salud, viviendo en una situación muy precaria. Paula, Carmen, Alicia y Javier fueron algunas de las personas que se sintieron tocadas por la historia y decidieron crear un grupo que llevara música a la calle, para solidarizarse con la causa. Eligieron el estilo folclórico e implementaron el aporte a la gorra, una forma de recaudación que ya utilizaba un grupo de jazz, que también estaba en las calles de Asunción.

En vez de usar una gorra donde la gente deje el dinero, utilizan un estuche de instrumento que esté a la vista del público. Siempre lo colocan frente al grupo, que suele instalarse en un peculiar banco de la plaza O'Leary, sobre la colorida calle Palma. "Hay días en que no pasa nada y otros en los que hay mucha gente", cuenta Javier, quien además aclara que todo depende de cómo se comporte el clima. Hay algunos domingos de excepción. "Cuando son días de clásicos de fútbol, por ejemplo, no tocamos", agrega Paula.

Pese a haber nacido como algo momentáneo, hubo integrantes que se mantuvieron con el tiempo. Como Paula y Carmen, que actualmente se dedican plenamente a la música. Javier, además de ser músico, trabaja en diseño gráfico, y Alicia en una agencia publicitaria. Estos tres años los consolidaron como grupo. Aunque hubo integrantes que tuvieron participación pasajera, como Jorge Flor y Paola Amaini, ambos exvocalistas. En algunas ocasiones actúa el clarinetista José Cabrera, como músico invitado.

Público en escena

Composiciones del folclore paraguayo y también chamamé son los ritmos que suenan siempre en el repertorio del grupo. Como es mediodía, hora del almuerzo, algunos observan a los músicos desde sus bancos y otros de paso. También hay quienes se acercan desde lejos y se detienen cerca de ellos, para deleitarse con sus sonidos. Cuando tocan los domingos, pasa lo mismo. "Hay personajes que son del centro y están siempre en la calle, ellos vienen, bailan o cantan a viva voz", relata Paula entre risas, porque le parecen circunstancias simpáticas que quedan en el recuerdo.

La gente se entusiasma mucho con las escenas que están fuera del guión. "Cuando alguien se suma, no se sale de los arreglos; al contrario, todo se da de forma espontánea. Eso el público vive y lo disfruta", afirma el guitarrista. La preferencia de los espectadores siempre son los grandes éxitos, como: Tren lechero, Carreta guy o Kilómetro 11 –un chamamé–.

Cada actuación deja una anécdota distinta. Algunas veces se suma alguien del público para acompañar; otras, cuentan con invitados especiales, ya sea para cantar, bailar o ejecutar un instrumento. En uno de sus últimos conciertos del año pasado, estuvo como invitada la reconocida cantante rumana Cristina Bitiusca. "Ella parece paraguaya y tiene una hermosa voz", describe la bajista del grupo.

Una parte del repertorio requiere de ensayo y otra no. Las que son músicas folclóricas clásicas, que se conocen de siempre, se pueden tocar sin ensayo previo. "Si queremos incorporar arreglos, nos hacemos de tiempo y ensayamos", añade Paula.

Uno de los motivos por los que se conservó el grupo es para que este formato sirva de modelo a otras agrupaciones. "Nos escribieron una vez de Caaguazú, para venir a tocar acá. Y esa no es la idea, nos gustaría en realidad que hagan lo mismo, pero en sus respectivas ciudades", enfatiza Javier.

Folclore a la Calle alguna vez se planteó cambiar de lugar, ir rotando por diferentes plazas de Asunción, pero siempre hay seguidores que preguntan si al domingo siguiente van a estar en el mismo lugar. Es por eso que continúan en el mismo sitio. Están analizando seriamente la posibilidad de tocar los sábados, aunque de momento continúan con los domingos.

El empeño y el talento de este grupo son valores importantes, que ameritan dejar un buen aporte a la gorra. La música nunca se devalúa.

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