Opinión

A no dormirse ante los vecinos

Miguel Benítez – TW: @maikbenz

Se dice comúnmente que en los negocios no existen familiares, amigos y mucho menos vecinos. Que las relaciones afectivas nunca deben mezclarse con las transacciones económicas. Si lo analizamos desde el punto de vista de la política exterior, ese concepto es algo que Brasil y Argentina lo han asimilado bastante bien desde hace muchos años, especialmente para con Paraguay.

Los Tratados de Itaipú y Yacyretá, así como sus sucesivas normas complementarias, más que documentos que buscaron el crecimiento armónico de ambos pueblos propietarios de las represas, fueron instrumentos que beneficiaron claramente a nuestros vecinos. Por supuesto, en todo ese proceso hubo una importante connivencia local.

La crisis que estalló a causa de la perjudicial acta bilateral suscripta por las cancillerías de Paraguay y Brasil, para contratar la potencia de Itaipú, fue solo una muestra más de cómo nuestro país puede pisar el palito si sus representantes son vulnerables, ya sea por impericia o por directa complicidad.

Los brasileños, alentados por su férrea Itamaraty, no tuvieron problemas en mostrar sus cartas, no solamente para esta operación técnica puntual entre ANDE y Eletrobras, sino ya de cara a las conversaciones para la revisión del Anexo C del Tratado. Su línea es bastante transparente. Quieren asegurar grandes cantidades de energía barata y segura, y reducir los costos que hoy le representa Itaipú. Con esa base impulsan cualquier conversación.

Como si no tuviéramos suficiente con los artilugios que provienen del Este, semanas atrás Argentina sumó otro dolor de cabeza a nuestra débil soberanía energética, con los obstáculos que pusieron para que los técnicos de Yacyretá puedan proseguir con la adecuación de la línea de 500 kilovoltios (kV). Esta infraestructura permitirá que la ANDE retire el 100% de la energía que le corresponde en esa central, algo que no agrada mucho a los comercializadores argentinos.

Es por ello que la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa) busca evitar que se terminen los trabajos de adaptación. Si Paraguay lleva más energía de la EBY, la disponibilidad para ellos será menor y eso no les conviene. El producto lo comercializan dentro de su mercado, además de utilizarlo como para hacer exportaciones de energía al Brasil, a través de la estación conversora de Garabí. Y digo respaldo porque cuando se les reclama por esta maniobra, ya que evidentemente la que exportan es la energía de Yacyretá, alegan que ellos no pueden saber de qué fuente específica proviene la electricidad una vez que llega a su centro de distribución. Es decir, hacen una operación llamada swap (o intercambio).

CUESTIÓN SOBERANA. Además, el Tratado de Yacyretá solo le da un derecho de preferencia al Estado argentino para llevar la electricidad que Paraguay no utiliza; es decir, si aparece un comprador con una mejor propuesta, la ANDE tiene la plena libertad de venderle su excedente de esa central, siempre y cuando los números cierren. Y es aquí donde se generaron impases años atrás. Cuando la compañía paraguaya quiso vender energía de Acaray al Uruguay, los argentinos lo impidieron, primero alegando cuestiones técnicas y luego exigiendo un elevado precio por el transporte (peaje) para usar sus líneas de transmisión.

Fue importante que la actual administración de Yacyretá se haya mostrado firme en su intención de adecuar la línea de 500 kV y también es clave que la ANDE complete la interconexión del sistema eléctrico. Con esas obras, Paraguay tendrá mayor fiabilidad en sus redes para radicar industrias que utilicen la energía aquí (generar empleos), también podrá hacer operaciones swap para vender su producto a otros mercados y lograr mejores ingresos por su energía.

Las posibilidades de sacarles provecho a nuestros excedentes están. Dependerá de que nuestras autoridades ya no se duerman, como ocurrió en el pasado.

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