Opinión

A la mesa, con Ivanka

Brigitte Colmán @lakolman

La hija del presidente norteamericano Donald Trump visitó el país recientemente. Las opiniones sobre la relevancia de la visita estuvieron divididas, pero en las redes sociales, todo el mundo coincidió en que la chica era linda. La verdad es que no tengo nada en contra de la ella, pero su papá me cae mal, por esa obsesión que tiene en levantar muros por ahí.

En Twitter la visita generó discusiones, y se encendió un debate por un video publicado por una de las periodistas que, al parecer, acompañaba la comitiva. Era un video que mostraba una elegante y apetitosa mesa de postres, en una recepción en Mburuvicha Róga.

La periodista lo publicó con un comentario que decía que “Paraguay realmente extendió la alfombra roja para Ivanka Trump y la delegación de los EEUU, con un almuerzo muy extravagante con dos mesas de postres que incluían bocadillos de crema, fruta marinada, flores de rábano. Así es como el presidente Mario Abdo Benítez saluda a los presidentes, me dijo el personal local”, según la traducción de Twitter.

El debate vino a continuación, porque a algunos les molestó el lujoso despliegue de la mesa de postres, y se preguntaban airados que, con lo que se había gastado en esa mesa cuántas familias podrían comer durante un año; a otros no les pareció nada llamativo, diciendo que Paraguay no es una aldea y que ese banquete no era ninguna extravagancia; y un argumento que leí repetidamente, que eso se servía en una boda normal.

En un país tan pobre, las bodas de ricos y no tanto no son normales, son las excepciones que salen en los diarios y en las revistas; el resto como sabemos se casa en el registro civil, sin lista de regalos ni mesas de postre.

Tampoco sería adecuado que la llevaran a la hija de Trump a un comedor del Mercado 4, sería raro, sería populista. Como sea, es de suponer que, por cuestiones de protocolo tienen que dar de comer a sus visitas, y después de todo, en peores cuestiones gastan a diario nuestro dinero de los impuestos.

La cuestión relevante acá es la actitud de negación de muchos idiotas del Twitter. Cuando dicen que Paraguay no es una aldea y que no es Somalía (perdón amigos somalíes por ser un ejemplo recurrente) pareciera que les da vergüencita admitir que nuestro país es pobre, que tiene mucha gente pobre, a la que no invitarían jamás a una mesa como la de Mburuvicha Róga.

Pero, en realidad no es la mesa, ni son los postres, ni es Ivanka... Es la desigualdad en que vivimos la que debería ser motivo de vergüenza y enojo. Pobreza y desigualdad, que con esa actitud de vyro chusco no la vamos a eliminar, lamentablemente; podemos hacer del ñembotavy pero va seguir ahí.

En el Paraguay que no se sienta a la mesa del banquete para Ivanka hay más de 330.000 personas que pasan hambre diariamente, y de esos, los niños y adolescentes son los más afectados.

Y lo peor de todo es que producimos alimentos para 40.000.000 de personas, pero no son capaces de solucionar la pobreza extrema que afecta a 330.000 personas, sin mencionar a las otras 1.300.000 personas que no están en situación de pobreza extrema, pero aún así no tienen ingresos para acceder a una canasta superbásica de alimentos.

Imagínate este escenario: Sos pobre, y cuando enferma tu hijo no te queda otra que ir a esperar un ómnibus para ir a un hospital público donde si tenés suerte te va a atender un médico, y si los astros están bien alineados, vas a tener el dinero para comprar los medicamentos.

El verdadero paraíso no es sentarse a comer con Mario Abdo e Ivanka, sino poder tener un trabajo y que tus hijos puedan ir a la escuela y tener dinero para comprarles medicamentos si enferman.

Ese país ideal sería uno donde no te disparen a metros de tu casa para robarte el celular. Es ese país donde los gobernantes se ocupan de que vivas bien, tan bien como ellos.

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