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El pasado 25 de noviembre se conmemoró el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. El hecho motivó la presentación de un informe elaborado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) y ONU Mujeres. Las estremecedoras cifras confirman que el femicidio en el mundo sigue sin señales de cambios que reviertan una cruda realidad.
En el 2024, 83.000 mujeres y niñas fueron asesinadas de manera intencionada. El 60 por ciento de ellas (50.000 víctimas) murieron a manos de sus parejas o familiares.
Es decir, el informe indica que una mujer o niña murió a manos de su pareja o alguien de su familia casi cada 10 minutos. Durante el mismo año y en contraste, solo el 11 por ciento de los homicidios de hombres fueron perpetrados por parejas o familiares.
El informe también refiere que la cifra de 50.000 mujeres y niñas asesinadas por parejas o familiares en 2024 es inferior al cálculo de 2023 de 51.100 víctimas. Sin embargo, este cambio se debe en gran medida a diferencias en la disponibilidad de datos a nivel de los países, y no indica una disminución real.
en la región. En ese mismo sentido, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) emitió un informe el 24 de noviembre el Boletín N° 4, del que se desprende que en los últimos cinco años se produjeron 19.254 feminicidios en América Latina y el Caribe.
Cepal, que es una de las cinco comisiones regionales de las Naciones Unidas, refiere que la prevalencia de esta grave y persistente vulneración de los derechos humanos sigue siendo muy alta.
Las encuestas nacionales realizadas en 12 países en los últimos años, revelan que entre el 63% y el 76% de las mujeres ha experimentado algún tipo de violencia de género en algún ámbito de su vida.
Según información proporcionada por 8 países (Colombia, Costa Rica, Guatemala, Panamá, Paraguay, Puerto Rico, México y Uruguay), en el 2024, la mayor incidencia de feminicidios se concentra en el grupo de mujeres de 30 a 44 años (29,2%), seguido por el de las adolescentes y jóvenes de entre 15 y 29 años (28%) y mujeres de 45 a 59 años (279 feminicidios, que representan el 20,3%).
Por otra parte, pero en el mismo sentido, en 2024 se contabilizaron 587 víctimas indirectas de 648 casos de feminicidios, en esos 10 países que brindaron los datos.
Se trata de hijos, hijas y otras personas dependientes de las víctimas de estos hechos.
Compromisos. La Cepal insta en avanzar en al menos tres ámbitos para cumplir con los compromisos regionales e internacionales, para alcanzar la igualdad sustantiva y garantizar el derecho de las mujeres, las adolescentes y las niñas hacia una vida libre de violencia y discriminación.
Los tres ámbitos que enmarcan son marco normativo como, institucionalidad, participación y fortalecimiento de capacidades estatales; financiamiento y cooperación; y sistemas de información, comunicación, tecnología, seguimiento, evaluación y rendición de cuentas.
Paraguay. Según el Ministerio Público, en nuestro país se registran 33 casos de feminicidios hasta el 21 de noviembre de este año, mientras que 64 hijos quedaron huérfanos. Otros datos revelan que se registraron 52 casos de tentativa de feminicidio y 2 casos investigados como tentativa de homicidio.
Otra cifra abrumadora es la cantidad de víctimas de violencia intrafamiliar que ascienden a 31619 casos, en el periodo de enero a octubre de 2025. Las zonas con más casos registrados son Alto Paraná, Central, Asunción y Caaguazú, según el Ministerio Público.
preocupación. El Ministerio de la Mujer había emitido un pronunciamiento respecto al aumento de los casos de feminicidio registrados en el país, en el cual expresaron su “rechazo y profunda preocupación ante la persistencia de estos hechos que continúan cobrando la vida de mujeres en nuestro país, una realidad que nos indigna”.
El hecho que motivo la nota fue el grave caso donde un joven de 23 años, fue detenido como el presunto autor de un triple feminicidio en Capiatá. Las víctimas fueron su pareja r de 36 años, su hijastra de 12 años y su suegra de 80 años.
“Cada vida arrebatada representa no solo una tragedia inmensa para las familias, sino también una violación flagrante de los derechos humanos fundamentales que todas las mujeres merecen”, señalaron desde la secretaria de Estado.