3 de diciembre
Sábado
Nublado con chubascos
21°
27°
Domingo
Mayormente despejado
20°
31°
Lunes
Mayormente despejado
23°
35°
Martes
Parcialmente nublado
23°
33°
Avatar
Avatar
Bienvenido,
Cerrar Cerrar
Cerrar
Login/Registración
Búsqueda
Cerrar
Arte y Espectáculos
martes 18 de octubre de 2016, 09:47

Youth: juventud en la memoria

Una mirada madura de la juventud se presenta de una manera admirable en la última obra del director italiano Paolo Sorrentino, una película de momentos que puede verse en el marco del 25° Festival Internacional de Cine de Paraguay.

Por José Biancotti | jbiancotti@uhora.com.py

Atención: Se revelan detalles del argumento.

Cine que comunica ideas y emociones con fuerza simbólica y reflexiva. Esa es una síntesis mínima del trabajo de Paolo Sorrentino en Youth, la película consecutiva a esa gran demostración de narrativa cinematográfica llamada La Grande Belleza (2013).

En esta nueva historia se reflexiona sobre la juventud como algo presente en la memoria de unos personajes que representan estados pasajeros del ser humano.

El primero de ellos, Fred Ballinger, es un director de orquesta retirado que está hospedado en un hotel de los Alpes (Suiza) manifestando una resignada apatía y negación ante la posibilidad de volver a presentar sus denominadas canciones simples.

Ante la ausencia de su esposa como intérprete, Ballinger siente pocos deseos de dirigir a alguien más para que haga el trabajo de la persona a la que dedicó sus canciones.

El personaje está en contacto con la ligereza y quiere dejar atrás el peso de la música a pesar de que la ama y la busca hasta en sus momentos de soledad en la naturaleza.

Embed

Su hija, Lena, le reprocha su falta de empatía ante una reciente ruptura sentimental recordándole su vida anterior, cuando él dejaba de lado a su familia para componer.

Pero sus críticas son parte de la juventud que busca ponerse del lado de una persona.

En realidad, Ballinger ama tanto a su esposa que su amor por ella se ve representado en forma de su única pasión terrenal, que es la música. El abismo entre ambos supone para él un abandono a aquello que, desde su perspectiva, le daba más valor a su vida.

Ballinger también cree que las emociones están sobrevaloradas y asegura que nunca le gustó tanto la vida más allá de la música y el recuerdo de los idilios de la juventud.

En este sentido, el músico es similar a su mejor amigo, Mick, un cineasta con quien convive y que trabaja con un grupo de jóvenes guionistas en lo que bautiza como su testamento audiovisual, una obra que reducirá a la irrelevancia sus anteriores trabajos.

Al igual que Ballinger, Mick le da sentido y valor a su vida con el arte y su entorno.

Sus películas le entregaron personajes que trascienden en su memoria y revitalizan la historia de su vida. Y una de las escenas que mejor lo retrata como ser entregado a su arte nos traslada a un paisaje repleto de actrices que trabajaron con él. Este es un momento clave para entender qué relevancia tienen estas creaciones en su mente. Se puede ver además como un homenaje a Federico Fellini y su ingeniosa cinta (1963).

Embed

Todas esas protagonistas representan emociones pasajeras de su juventud artística.

A diferencia de su mejor amigo, Mick concluye que las emociones son lo único que tenemos y que por este motivo dependemos de ellas para vivir. Su manera significativa de ver esta característica humana lo empuja a tomar una decisión, o más bien a dejar de tomarlas, por causa de una actriz fetiche que lo deja por una serie de televisión.

El cineasta es también responsable de reflexionar sobre la mirada que tienen los jóvenes y los ancianos al percibir la realidad. En caso de la juventud, el futuro se percibe cercano, como visualizado desde unos binoculares, mientras que en la vejez, cuando se observa con el zoom invertido, emerge la vida como un pasado distante.

Su ser, naturalmente distante de la juventud -a pesar del contacto físico con ella-, se aleja aun más cuando decide "hacer una nueva película" que lo aleja de la realidad.

En el último tramo de Youth se ve al personaje mirando a través de unos binoculares que forma con las manos. Es un momento que nos recuerda que aquí observa la vida como algo distante y está relegado a vivir en los recuerdos. También comunica el mensaje de que la última presentación de su amigo es un homenaje a su memoria.

Embed

Balinger y Mick comparten el cansancio de vivir, los problemas para ir al baño, los amores del pasado y las conversaciones sobre la memoria y sobre cómo un esfuerzo hecho puede dar un resultado modesto a causa de la pérdida de los recuerdos.

Rodeados de un entorno apacible en medio de las montañas, ellos rememoran sus vidas mientras que otros personajes se enfrentan con su presente, como el caso de un personaje que interpreta a un futbolista (Maradona) carente de la gloria del pasado y al que el paso del tiempo lo obliga a observar con resignación el futuro del fútbol, al mismo tiempo en que es asediado por seguidores que lo recuerdan por lo que fue.

El astro del pasado es condenado a vivir en la memoria solo por sus logros juveniles.

En este espectro se encuentra el personaje de Mick Boyle, un actor que no puede desligarse de un personaje que interpretó en el pasado y busca cambiar su futuro interpretando a un Adolf Hitler humano y alejado del horror con el que lo relacionan.

Embed

Y siguiendo la línea de personajes enfrentados con su presente, encontramos a Lena, quien sufre por su presente y lucha por desligarse de su pasado amoroso, dándose una oportunidad con un escalador que la eleva a las montañas, al futuro de una relación.

Todos los personajes están inmersos en un universo de contrastes en donde resalta la naturaleza efímera de la existencia, la presencia de la juventud en la memoria y el deseo de la juventud en la vejez. Vemos así a un niño interpretando la pieza de un compositor mientras este lo observa; espectáculos de naturaleza pasajera; la intimidad entre una joven prostituta y dos ancianos; baños compartidos por huéspedes frescos y maduros, y una hermosa presentación a cargo de músicos de diferentes edades.

Estos contrastes conforman el paisaje de Youth, una película que se explica por sí misma, sin necesidad de ser explícita o de contar con una narración clásica. Esto es gracias a un minucioso trabajo en el guion, que comunica su tema principal a través de la conformación de los escenarios, el cuidado estético de las imágenes y los diálogos moderados, pero justos, que aportan ideas necesarias para entender la historia.

Una obra madura que resalta por la fuerza de sus imágenes y está preparada para quien busque un cine de calidad en donde la juventud se observa con ojos distantes.

Embed

Título: Youth. Director, guion: Paolo Sorrentino. Música: David Lang. Fotografía: Luca Bigazzi. Montaje: Cristiano Travaglioli. Vestuario: Carlo Poggioli. Protagonistas: Michael Caine, Harvey Keitel, Paul Dano, Rachel Weisz, Jane Fonda.

La película se exhibe este viernes 21, a las 11.00 y 21.45, en las salas del Shopping Villamorra, en el marco del Festival Internacional de Cine de Paraguay.