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Opinión
viernes 3 de marzo de 2017, 02:00

Yo aprendí

Carolina Cuenca
Por Carolina Cuenca

De verdad, cuando ya parecía que la rutina y hasta la mediocridad se apoderaron para siempre del esquema del festival artístico de Viña del Mar, en Chile, tan renombrado pero a la vez de tan gastada performance, por fin surgió este año una situación interesante, musical y anecdóticamente, con la participación de la talentosa compositora y cantante cubana Danay Suárez, quien hizo algo que hace rato no sucede con buen nivel: atrajo la atención por un show escandalosamente decente, por cantar con el corazón y por recibir un premio especial al "inspirar" a la gente con su música, a pesar de haberle cambiado la letra en último momento.

Con un rap de delicado lenguaje, descolocó al público y al jurado al cambiar la letra de su canción y mencionar no solo la necesidad del perdón en la vida, sino la de Cristo como camino al Cielo.

Fue cosa osada y casi arrogante porque significaba su posible descalificación, pero ella dijo al respecto que aunque sabía que estaba perdiendo la Gaviota, "para mí es importante salvar una vida hoy aquí".

Inédito.

Verdaderamente algo nuevo y peculiar, que por cierto mereció más destaque de prensa.

Incluso Gramma, órgano oficial del Partido Comunista cubano, manifestó admiración por la cubana que presentó a Cristo como camino de salvación con una voz y una composición que hace pensar en la belleza como un punto de quiebre en todos los discursos política y aburridamente correctos de este tiempo.

Después de escucharla cantar yo aprendí en sus dos versiones, definitivamente, quedan ganas de seguir a Danay por más tiempo.

Y no por sentimentalismo, sino porque es raro ver gente que no se clona para triunfar ni para ello pierde su propia voz.

Aquí, un poco de su reflexiva letra:

"Yo aprendí que la mayoría de las veces las cosas no son lo que parecen, que somos una especie que se especializa en mentir, para así construir un porvenir con mentiras...".

"Aprendí a no burlarme de nadie con arrogancia porque yo no sé cuáles serán mis circunstancias y la elegancia solo es cosa de ego, la ropa con la que mejor me veo es la del alma...".

"Yo sé que uno se puede equivocar como un ser humano normal, que tiene mucho valor que te perdonen, pero más perdonar; que no se puede pisotear la palabra, pisotear la moral; que el amor no basta, cuando el respeto no alcanza es como arar en el mar".

"No soy mejor que nadie, nadie es mejor que yo, aunque yo no entienda como todos quieran parecerse, como la gente se clona, pierde su propia voz..."