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Mundo
martes 12 de julio de 2016, 10:51

Wim Wenders: "Lo peor para un artista es caer en la trampa de la rutina"

Madrid, 12 jul (EFE).- A una hora en coche desde Madrid, ya rozando La Mancha, el paisaje de Villamanrique de Abajo muestra resecos campos de ajos y patatas y hay 47 grados, porque en estos días, los que ha elegido Wim Wenders para rodar en España secuencias de su nueva película, "Inmersión", hay una ola de calor.

"Es perfecto, porque estamos en Somalia", dice con entusiasmo el septuagenario cineasta alemán en una entrevista con Efe, realizada durante una visita al rodaje de la película, en la que se guardaron con celo tanto los set de rodaje como los actores: apenas dos figurantes somalíes auténticos, vecinos de Madrid, que buscaban ausentes una botella de agua.

"Siempre he intentado, en cada película, reinventar el modo de hacerla; siempre supe que lo menos indicado para hacer cine era saber hacerlo; para mí, lo peor para cualquier artista es caer en la trampa de la rutina y repetirse, por eso estoy muy contento de poder vivir y trabajar en este preciso momento", apunta.

El realizador, autor de 40 largometrajes, algunos tan emblemáticos como "Wins of Desire" (1987), "The American Friend"" (1977) o "Paris, Texas" (1984), ha logrado sin embargo sus éxitos más sonados con documentales como "The Salt of Earth" (2014), "Pina" (2012) o "Buena Vista Social Club" (2000), entre ellos, que lograron sendas nominaciones a los Óscar.

Wenders (Dusseldorf, 1945) explica que, para él, "es un privilegio" trabajar ambos campos de actuación del cine.

"Es muy saludable estar expuesto a la realidad entre medias (de la ficción), tener un equipo pequeño y no saber al día siguiente qué vas a hacer. Es bueno -considera-, porque si solo haces ficción vives en un planeta tuyo propio como director y a mí me gusta, a veces, sumergirme en la realidad más cruda. Aunque mis películas de ficción nunca han sido fantasías".

El director, protegido del sol con un elegante panamá, sujetos los pantalones crudos con dos tirantes azules moteados de topos a juego con sus zapatillas de deporte azul turquesa, responde sin prisa sentado a la sombra de la mezquita en la que han convertido una vieja casa de recreo de curas, curiosamente, de la Orden de Santiago.

"Sí, 'Inmersión' es totalmente ficción, pero se sujeta en cosas que pasan de verdad en la actualidad. Somalia es un país que existe aunque nadie quiere ir allí y la vida submarina también aunque nadie invierta para investigar los secretos que guarda el fondo del mar", explica.

La película, adaptación de la novela homónima de JM Ledgard, que Wenders leyó hacer unos tres años por sugerencia de un joven "y entusiasta" productor, dice, es una historia de amor entre dos personas jóvenes; "vemos cómo se conocen, se enamoran y se dan cuenta de que son el uno para el otro. Entonces, se tienen que separar".

"Me pareció que nunca había leído nada igual, era escalofriante, pero pensé que no lo podría hacer nunca en cine; era demasiado complejo, cruzaba muchos mundos de los que yo no sabía nada en absoluto y entonces Erin Dignam me puso en las manos un guion increíble que vi que podría controlar", desvela.

James McAvoy interpreta a James Moore, un ingeniero hidráulico que se encuentra en Somalia y acaba secuestrado por yihadistas, mientras Alicia Vikander es Danielle Flinders, una oceanógrafa que trabaja en las profundidades del mar de Groenlandia.

"Siempre es una ventaja tener buenos actores, y no solo buenos personajes", señala Wenders, quien asegura que "es un placer ver cómo se comunican estos actores con la cámara y cómo van más allá de lo que se les pide".

Wenders decidió ampliar los días de rodaje en Madrid, según comentó con Efe el productor de Morena Films Juan Gordon, ya que parte de la casa le gustó para componer el cuartel general de los yihadistas; se han grabado también en esta localización un par de asaltos callejeros con explosión de granadas y aún les queda una lapidación, contó a Efe Isidro Terrazas, también de Morena.

"Hay violencia, pero no más de la que vemos todos los días. Hay muchas historias en una, grandes historias, historias planetarias, historias privadas, historias que te llevan del cielo al infierno", resume Wim Wenders.

El director continúa trabajando con equipos técnicos y actorales de cuando empezó, "a finales de los sesenta, cuando el cine era una cosa muy rudimentaria. Y aún estoy conectado con ese modo de hacer películas, pero es un gran privilegio, aparte de muy divertido, poder hacer mi trabajo en este gran momento de cambio".

El rodaje comenzó en Berlín, ha pasado por las playas de Varengeville Sur Mer (Francia) y concluirá en Djibuti, en el cuerno de África, adonde se trasladarán el jueves próximo.

Alicia G. Arribas