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Opinión
jueves 2 de junio de 2016, 01:00

Vuelven los campesinos

Por Miguel H. López – En TW: @miguelhache
Por Miguel H. Lopez

Era casi cantado, pero como esperanza na havêi ellos creyeron y el resto deseó –deseamos– que fuera así. Sin embargo, hoy es cuando nada cambió para bien, sino empeoró en el campo, y los campesinos –aliados a los cooperativistas– están a días de regresar a ocupar Asunción para reclamar condonación de deudas. ¿Es una intolerancia, una haraganería, una incapacidad de los agricultores? No. El Gobierno no cumplió, una vez más.

El 24 de abril, hace más de un mes y dos semanas, el Ejecutivo firmó un extenso documento con una decena de puntos y compromisos urgentes. Uno de los principales era la refinanciación de la deuda de los pequeños productores –casi la totalidad engañados por promesas incumplidas del Estado–, que de esa manera quedarían nuevamente rehabilitados para asumir nuevos compromisos y no perder sus tierras, ni su cosecha, ni su producción, ni su vida...

La mesa de negociación entre las partes había quedado instalada para dar seguimiento y cumplimiento al acuerdo. El Gobierno compraría las deudas a través del Banco Nacional de Fomento y eliminaría los intereses, y un largo etcétera.

Los campesinos aportaron los datos, informaciones e insumos que los funcionarios necesitaban para proceder a la refinanciación de sus deudas. De eso ya hace mucho tiempo.

Hoy, los pequeños productores están casi en el mismo punto de partida, aunque más desesperados. Con las manos vacías y atadas todas sus posibilidades de salirse de la asfixiante situación porque los acreedores presionan y amenazan, y ellos no tienen cómo ni con qué responder. ¿Por qué? Porque el Gobierno de Cartes mintió. O, como mínimo, no cumplió. Es más, cuando los afectados piden reunión con autoridades del Banco Central del Paraguay o el Banco Nacional de Fomento estas quedan en la nada. Nadie da respuestas concretas o sencillamente todos se ausentan.

Mientras, el proyecto de ley de condonación de deuda sigue en la Cámara de Senadores y los campesinos empeoran su situación. Por ahora analizan retomar su reivindicación y volver con todo a la capital. Después de todo, sería lo más justo ante un engaño del poder central. Piden calendario y cronograma de cumplimientos, aunque ya adelantaron que están casi seguros de que el Gobierno, como acostumbra, incumplirá.

En estas condiciones, en breve tendremos nuevamente a miles de campesinos marchando todas las mañanas por el microcentro y a sus aliados, los cooperativistas, reclamando lo mismo de siempre: una solución real y no falsas promesas. Una solución de fondo, no palabras o documentos. Y si las mentiras continúan, a lo mejor el campamento frente al Parlamento se vuelva permanente. Tal vez eso esté haciendo falta...