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Sucesos
sábado 17 de septiembre de 2016, 01:00

Violento joven habría matado a golpes a su abuela e incinerado su cuerpo

El pasado 14 de agosto, Emilia Filippi Vda. de Franco, de 85 años, regresaba de la misa a su casa en el barrio Coca Cola de Ñemby, sin imaginarse que iba a ser víctima de un horrendo ataque de parte de su propio nieto, quien la asfixió, la golpeó con un mazo e incineró su cuerpo en medio de un basural. El supuesto autor quedó detenido y revelan que tiene antecedentes por consumo de marihuana.

De acuerdo a la Policía, la octogenaria tuvo una discusión con su nieto Pablo Eusebio Aguayo, de 22 años, por dos situaciones. Inicialmente el joven fue recriminado por no levantarse aún de la cama, ya que era cerca de las 10.00.

Ante esta situación, se ofuscó Pedro, le levantó y metió una patada al gato de la abuela. Recrudeció la discusión, Pablo supuestamente tomó un cuchillo y degolló al felino.

Doña Emilia le reclamó con más intensidad el hecho y ahí ya fue atacada por su nieto. El joven tomó una almohada y con ella intentó asfixiar a su abuela. No contento con el acto, agarró un mazo con el que la golpeó tres veces en la cabeza. Esto le habría causado la muerte a la anciana.

Al asesinar a la abuela, el homicida envolvió el cuerpo con un manto y lo llevó arrastrado hasta 150 metros de la casa, en otra propiedad abandonada. Allí, arrojó el cuerpo y lo mezcló entre la basura, neumáticos y asientos viejos y le prendió fuego, con el fin de deshacerse de toda evidencia.

Luego volvió a la casa de la abuela donde el joven vivía con su concubina, de nombre Mirian Gabriela Franco Sosa. En el lugar quedó una pista clave para los investigadores: Las manchas de sangre.

Pablo, según testigos, fue visto ingresando a la propiedad abandonada en reiteradas ocasiones. Lo que hacía era controlar desde una distancia prudencial cómo se desintegraba el cuerpo, consumido por el fuego. Cada vez que se apagaba, iba a prender de nuevo echándole más basura, según la Policía. Luego denunciaron la desaparición de la abuela, supuestamente camino al hospital, a donde iba a visitar a un familiar.

La Policía recibió la denuncia de la desaparición y obtuvo el dato de que había antecedentes de violencia en la casa donde vivía el supuesto autor, su concubina (consumidora de drogas) y la abuela.

Al verificar la casa de la víctima, hallaron las manchas de sangre en varias dependencias, dijo el comisario Sergio Insfrán, jefe de Homicidios de Investigación de Delitos y encargado de la pesquisa. Luego, al consultar con vecinos, indagaron por qué acudía a la casa abandonada tan reiteradas veces el sospechoso. Tras verificar el terreno, hallaron restos de huesos, cenizas y ropas. Levantaron una dentadura que será analizada. Los vecinos señalaron que percibieron un fuerte olor que provenía de la escena secundaria del crimen, pero pensaron que era un animal muerto.