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Nacional
lunes 14 de noviembre de 2016, 12:27

Violencia contra la mujer: "Muchas prefieren vivir con sus agresores porque no hay respuesta"

Una mujer denunció que, pese a estar luchando hace más de un año para alejar al hombre que la amenaza de muerte, la Justicia no hace algo para evitar el hostigamiento. El victimario es su expareja, quien hasta ahora la persigue y bajo amenazas desea "volver con ella".
Rumilda Figueredo asegura vivir bajo la sombra del miedo y la inseguridad constante. Desde el 2014, cuando decidió alejarse, su expareja la persigue y amenaza con matarla si no regresa con él. El agresor fue identificado como Antonio Martínez Núñez.

Desde febrero del 2015 la víctima inició una lucha judicial para que el victimario no pueda acercarse a ella ni a sus hijos, pero igualmente el hombre la sigue maltratando psicológicamente, instalando el miedo en su mente para que, por temor, la relación "se consolide" otra vez.

Llamadas, mensajes de texto y repentinas apariciones cuando espera el colectivo para ir a su trabajo o para regresar a su casa son una constante. Entre lágrimas, Rumilda rogó a las autoridades ayuda para poder al fin vivir en paz, "antes de que la maten".

"Vivo con la violencia psicológica. Las llamadas, los mensajes de texto no paran, no sé qué hacer más. El año pasado empecé a hacer las denuncias. Logré que no se acerque más, pero él jamás cumplió las normativas. Me seguía, me atajaba cuando me iba a esperar colectivo, llegó hasta mi trabajo. Mis hijos le tienen miedo y yo también", relató aterrada.

La misma familia del hombre la amenaza desde que ella denunció la agresión. La vida para Rumilda no era muy distinta cuando eran pareja y vivían juntos. Los golpes, el estricto control y el maltrato psicológico eran parte de su vida.

Ella no podía trabajar, solo debía dedicarse a cocinar, limpiar, lavar la ropa y cuidar a los niños, mientras él la golpeaba si hacia algo mal. Ahora, pese a las denuncias, sigue sufriendo ante el miedo de que la mate o el blanco sean sus hijos.

"Me envía mensajes de texto diciendo que me va a matar, que le van a dar dos años más nomás si me mata. Me envía fotos de cajones. Ocho veces cambié mi número de teléfono, pero igual consigue mis datos y no deja de llamarme", comentó en contacto con el corresponsal del ÚLTIMAHORA, Édgar Medina.

Su lucha diaria se basa en pedir ayuda a la Policía y a la Justicia para no convertirse "en una estadística más para la sociedad" si su expareja llegara a cumplir con sus constantes promesas.

PEDIDO. La mujer recalcó que su pedido es claro: "que se le agarre" a su victimario y "se aplique la ley". Mencionó que las mujeres que se encuentran en su situación optan por seguir dentro del mismo sistema de sufrimiento ante la falta de ayuda. "Nadie hace nada hasta que ocurre algo malo. Muchas mujeres prefieren vivir con sus agresores porque no hay respuesta", dijo.