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Mundo
sábado 9 de julio de 2016, 03:15

Viena se desnuda a orillas del río Danubio con la llegada del verano

Viena, 9 jul (EFE).- El verano ha llegado a Viena y las agradables temperaturas hacen que bañistas completamente desnudos doren su cuerpo a orillas del Danubio. El corte en la piel que deja el bañador o el bikini no existe en sus cuerpos.

A lo largo de los 25 kilómetros de agua que cruzan la ciudad austríaca de noroeste a sudeste no es difícil encontrar nudistas a la vista de los transeúntes junto al río, o en un ambiente más familiar dentro de un club privado.

Karl Nowotny es el Director del Naturisten Park Lobau, el club nudista sin ánimo de lucro "más conocido de Viena y del país", según nos cuenta él mismo. Tiene cerca de 650 miembros y los 100 euros anuales que cuesta ser miembro van destinados al mantenimiento de las instalaciones.

Para Nowotny el naturismo es "la desnudez despreocupada entre semejantes". Él entró por primera vez en contacto con esta práctica durante su infancia junto a sus padres, "después de la Segunda Guerra Mundial, como una forma agradable y natural de corretear desnudo".

Es precisamente esa despreocupación la que se percibe en el Naturisten Park que dirige este austríaco de avanzada edad. Los miembros del club descansan en hamacas, se bañan en el río o practican el ciclismo, voleibol o pimpón sin aparentemente dar importancia a su desnudez.

También hay una sauna en su interior, a la que se puede entrar todo el año, y una cantina que abre entre los meses de mayo y septiembre cinco días por semana.

El público más común está formado por personas mayores de 50 años, muchos jubilados, pero tampoco falta gente de mediana edad y familias al completo.

El "camping", un complejo verde donde las mascotas están prohibidas y los únicos animales permitidos son las ardillas salvajes, aves, peces o insectos que viven dentro de él por derecho, está ubicado a unos 15 kilómetros del centro de Viena y se puede llegar a él en transporte público, en coche o incluso en bicicleta.

La decisión de ir vestido o desnudo depende exclusivamente del socio.

"Los miembros fundadores del actual Parque Lobau fueron los nudistas de los años 20, nosotros somos sus bis-bis-bis-bis nietos", explica Nowotny sobre un movimiento, el nudista, que "llegó a Viena tras la Primera Guerra Mundial procedente de Alemania y se asentó en la ciudad a pesar de la persecución de las autoridades".

Preguntado sobre la visión que la sociedad actual tiene del naturismo, Nowotny opina que el naturismo "es un movimiento reconocido por el que las personas que lo practican no sufren desventajas sociales".

A pesar de eso, todavía hay quienes rechazan el nudismo, entre otros motivos, porque lo relacionan a veces a un ambiente de prostitución, añadió.

En los países de habla germana como Austria los clubes y zonas naturistas se identifican con las letras FKK, abreviatura de "Freikörperkultur", término que significa "cultura del cuerpo libre".

A poco más de 2 kilómetros al sur del club FKK se encuentra la Isla del Danubio (Donauinsel).

Es una isla artificial de 21,5 kilómetros de largo y una anchura de entre 70 y 210 metros. Se inauguró en 1972 como acequia de descongestión para canalizar el agua en caso de inundaciones.

A esta zona de la ciudad se puede acceder fácilmente en metro.

A partir de uno de los locales de ocio de la isla, el bar Mosquito, se establece un punto imaginario que delimita una de las zonas nudistas públicas del río Danubio.

Esta zona termina (o empieza) unos 2 kilómetros más adelante, donde las letras FKK pintadas sobre el asfalto del carril bici contiguo al río así lo indica.

Angela y Fritz comparten una caja de fresas sentados desnudos sobre unos escalones que miran al agua. Esta pareja austríaca de amigos se conocen desde hace más de 20 años.

"Qué felicidad sentí el fin de semana pasado cuando vine por primera vez este año y me reencontré con Fritz en el Danubio" cuenta Angela a Efe. Ella acude regularmente a esta zona desde que lo hiciera por primera vez en 1981.

Fritz prefiere "sentirse libre y en contacto con la naturaleza" en esta parte pública del río. A diferencia de los clubes nudistas, aquí pueden "pasear con sus perros".

Es media tarde y el sol comienza a esconderse. Aún así, todavía hay gente paseando, haciendo deporte junto al río o practicando remo sobre sus aguas mezclados con los naturistas del parque Lobau.

"Ni Londres ni París, este es un lugar único en Europa", dice Angela despidiéndose.

"No enseñes mucho la cámara de fotos, la gente podría enfadarse", advierte Fritz en alusión al deseo de tranquilidad e intimidad de muchos de los nudistas.

Fran Gálvez