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domingo 4 de junio de 2017, 01:00

Videojuegos en la educación: Una alternativa para innovar en el aula

El desarrollo de gamificación en clase es una metodología incipiente en el país. El próximo 29 de agosto se realiza un Intercolegial Nacional. Profesores de escuelas públicas también emplean el sistema, con escaso apoyo.

La gamificación en clase se aplica en el colegio Los Laureles desde hace tres años, mientras que países de la región como el Uruguay lo emplean desde una década atrás.

Esta propuesta consiste básicamente en el desarrollo de videojuegos aplicados a contenidos pedagógicos, que crean los mismos chicos con la guía del profesor.

Su principal fortaleza es justamente el interés que despierta en los alumnos el hecho de programar y producir juegos propios en lugar de sentarse frente al ordenador para aplicar una teoría del currículum de grado o curso.

El pasado viernes se realizó un curso de Introducción al Desarrollo de Videojuegos en el aula, impulsado por el profesor José Ávalos, ganador en una de las categorías del Foro Mundial de Educación de Microsoft en marzo pasado.

El taller fue organizado por el Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) en el colegio Comercio Nº 1 de la capital.

"El chico aprende más jugando y puede aplicarse de manera interdisciplinaria, en matemáticas e incluso en guaraní", comenta el docente.

A través de su trabajo y a puro pulmón, Ávalos recorrió varios establecimientos escolares públicos en el interior.

Con estos viajes, el maestro cuenta entre sus anécdotas que en el interior el esfuerzo es brutal por implementar las tecnologías en el aula.

Explica que los educadores también pueden evaluar los contenidos desarrollados para determinar si se aprendieron o no las lecciones brindadas.

Recursos. La gamificación ya es una realidad no solo en Los Laureles u otros institutos educativos privados, sino también en el sector público. La diferencia radica en la escasez de herramientas que afrontan más allá de Calle Última.

Rifas, polladas y súplicas a empresas privadas son las maneras que encuentran estudiantes y sus maestros para conseguir tecnología.

"Hacemos las famosas rifas para comprar computadoras, antes teníamos solo dos pese a contar con BTI (Bachillerato Técnico en Informática)", cuenta Silvino Páez, del Colegio Nacional de Capiibary en San Pedro. Ahora tiene diez máquinas, pero algunas ya son obsoletas.

"Los alumnos y nosotros compramos packs de internet para conectarnos, todo es precario", lamenta.

El esfuerzo tiene sus frutos. "Los alumnos muestran demasiado interés en el desarrollo de los juegos, conste que lo que hacemos es primario todavía, van con ganas al colegio", dice Páez. El profesor del colegio subvencionado Técnico Juan XXIII de Pilar Héctor Argüello comenta que entre otras experiencias, los estudiantes desarrollan juegos comerciales con el método.