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Sucesos
viernes 28 de octubre de 2016, 01:00

Víctima reconoce a policías como los que le secuestraron y extorsionaron

Madre e hija testificaron ayer en el juicio oral por secuestro exprés. En plena audiencia la mujer hizo el reconocimiento de cada acusado. La otra lloró luego de su testimonio tras llamado de atención de jueza.

Madre e hija, víctimas del secuestro exprés del que acusan a cinco policías, entre ellos una mujer, declararon ayer ante el Tribunal de Sentencia. Una de ellas reconoció y señaló a cada uno de los acusados por su nombre.

Ayer, los acusados, el suboficial Jorge Raúl Arzamendia y los oficiales Juan Walberto Almada Cardozo y Eugenio Luis Álvarez Villalba, además de la suboficial Mirtha Concepción Ayala Rivas y el subcomisario Carlos Donato García, dijeron que no iban a declarar aún.

Luego de esto, fue llamada Virginia Benítez, quien relató lo ocurrido. Dijo que el 7 de octubre de 2013 iba en su Toyota Noah camino al mercado de San Lorenzo, con su hija Laura Bogado.

Explicó que en el camino, su hija vio a un tal César, amigo de su hija, por lo que paró y lo llevó. Fue ahí que fue interceptada por una patrullera.

Refirió que bajó Jorge Arzamendia, quien le dijo que era asistente fiscal y que la detuvieron por tráfico de drogas. La llevó en la camioneta hasta la base de la Brigada en Mariscal López y Madame Lynch. Incluso, alegó que la golpeó.

DINERO. Indicó que llegaron a la base le pidieron 100 millones de guaraníes, porque de lo contrario le iban a plantar la cocaína. Le exhibieron incluso un paquete.

La mujer aseguró que se desvaneció y que buscaron a su hija, que les pasó su remedio. Tras tomarlo, se recuperó y les dijo que iba a conseguir el dinero.

Fueron a la Cooperativa donde tenía sus ahorros. Relató que bajo vigilancia de los policías, sacó 30 millones de guaraníes de sus ahorros.

Afirmó que se los entregó y que luego consiguió otros 4 millones que tenía en su casa. También prestó dinero de una amiga tras contarle que tenían a su hija.

Además, también prestó 7 millones del dueño de la playa que le vendió su vehículo. Finalmente, tuvo que trasferir su Toyota Noah al mecánico de Arzamendia, Raúl Zayas.

Contó que fue liberada junto con su hija ya de noche. Alegó que la llevaron a su casa. Que, al día siguiente, le llamó uno de los policías y le dijo que fuera al médico. La denuncia del caso se presentó al día siguiente.

Durante el interrogatorio, el fiscal Javier Ibarra le preguntó sobre el lugar exacto donde la tomaron. Amplió algunos detalles de los hechos.

Citó también los números de teléfonos de ella y de los agentes que le llamaron.

Durante el interrogatorio de la defensa fue que le dijeron que señalara a los acusados, para identificarlos. La mujer señaló uno por uno y dijo el nombre y apellido de cada uno de los acusados, a quienes reconoció como sus captores.

Relató que le dejaron sin dinero y sin vehículo, a más de las horas que le hicieron pasar ese día.