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martes 4 de abril de 2017, 01:00

Veneno en la comida, enfermedad silenciosa

La semana pasada tuve en radio Fe y Alegría 1300 AM dos programas con la comunicadora Inés Franquestelli y los doctores Gustavo Setrini y Guillermo Sequera sobre el título de este artículo; dos temas distintos, pero profundamente relacionados.

El tema del “veneno en la comida” se centra en la presencia de agrotóxicos en la siembra y el desarrollo de lo que luego vamos a comer. También en la cantidad de conservantes que emplea la “industria” alimentaria. Entrar en un supermercado es verse obligado a comprar comida transgénica o llena de conservantes. En realidad no parece existir otra opción.

El glifosato y otras substancias cancerígenas las estamos recibiendo en pequeñas o grandes dosis diariamente. Y más tarde pasarán su cuenta.

El tema de las “enfermedades silenciosas”, que nos invaden también sin avisar, es otro punto para preocuparnos. En los programas, siempre con micrófono abierto, abundan las llamadas. Esos dos días llamó solamente un oyente en cada programa. No es fácil dialogar sobre asuntos tan peligrosos.

Estas enfermedades que nos invaden de puntillas, silenciosamente, son por citar algunas: tabaquismo, diabetes, obesidad, enfermedades cardiovasculares etc., agravadas por el estilo moderno de vida sedentaria en casa y en el trabajo. Y ambos deterioros en la salud (veneno en la comida y enfermedades silenciosas) están íntimamente unidos en la relación de causa y efecto.

¿Qué hacemos para evitar estos dos males en la salud? Prácticamente , poco o nada.

Para adquirir alimentos ecológicos hay que estar atentos a las ferias que muy de tarde en tarde se tienen en alguna plaza. Y las enfermedades crónicas silenciosas aumentan en su número de pacientes.

Hay que reorganizar toda la agricultura campesina ecológica facilitándole medios de transporte. Tiene que haber al menos un gran supermercado ecológico en una ciudad como Asunción. O mejor, poner en todos una zona de alimentos ecológicos bien publicitada.