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jueves 22 de junio de 2017, 01:00

USF Tablada afronta con pacientes los duros embates de la inundación

La tierra aún está seca y el barrio está en pleno movimiento durante la soleada mañana. A unos mil metros, el río Paraguay. Pero hace poco más de un año y medio ese río ocupaba el lugar de los pacientes en los consultorios de la Unidad de Salud Familiar Blanco Cué, ubicada en el barrio Tablada.

“Hasta cuando el agua ya estaba muy cerca de nosotros seguíamos atendiendo a la gente. Luego nos tuvimos que mudar”, cuenta la licenciada Natalia Quintana. Al igual que los habitantes del barrio, conoce de cerca lo que significa mudarse en cada inundación. Desde que se instalaron en el sitio, desde el 2011, tuvieron que trasladarse a tierra más altas en tres ocasiones. En la última ocasión tuvieron que estar fuera dos meses y siguieron prestando servicio en la parroquia Sagrada Familia.

Según comenta la referente del puesto, hubo un par de veces en que se planteó la mudanza del servicio a una zona que esté libre de la inundación. Cuenta que los miembros actuales de la comisión barrial están trabajando una propuesta para acercarla a las autoridades y conseguir un lugar, que será dentro de la comunidad.

Particularidad. Con orgullo, Quintana cuenta que el año pasado esta USF fue elegida como la mejor de la capital. El reconocimiento se dio por alcanzar sus metas. A diferencia de las otras unidades que hasta ahora recorrió el equipo de UH, que no disponen de una computadora o es de uno de los trabajadores, esta dispone de dos y también conexión a internet. Una proveída por el MSP, que se encarga de pagar la conexión y otra donada.

El doctor Adrián Hernández, encargado de la USF, lanza una sugerencia: Que un médico de una especialidad trabaje de cerca con el de la unidad y pueda ir por día a un barrio distinto.

A pesar de estar ubicada en una zona considerada roja no se registraron hechos de asaltos o amenazas a los funcionarios, según cuentan, como ha ocurrido en las otras. “La gente nos cuida y ha hecho este lugar como suyo. Con los vecinos, vivimos cada día lo que pasan. Cuando ellos son desplazados por la inundación, sentimos muy de cerca lo que viven”, dice Quintana, graficando la conexión de la USF con el barrio.