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Mundo
domingo 16 de octubre de 2016, 10:58

Uruguay no quiere perder el tren que lo acerque a mercados fuera del Mercosur

Montevideo, 16 oct (EFE).- "Estamos convencidos de que Uruguay tiene que abrirse al mundo", señaló el presidente del país, Tabaré Vázquez, el pasado mes de septiembre, una declaración que ilustra las aspiraciones que el mandatario tiene fijadas de cara al año 2020, cuando culminará su mandato.

Para cumplirlas, Vázquez encabeza en estos momentos en China una misión oficial en la que busca sentar las bases para poder negociar en el corto plazo un Tratado de Libre Comercio (TLC) con el gigante asiático similar al firmado a comienzos de este mes con Chile.

El objetivo de fondo es contar con alternativas comerciales ante el estancamiento en el que se encuentra el Mercosur, bloque suramericano integrado por Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela, paralizado por las dificultades generadas por el traspaso de su presidencia pro tempore y en crisis según expertos y autoridades.

Con esa misma finalidad, Vázquez sumará en los próximos meses otros cientos de miles de kilómetros para viajar hasta Argentina, España, Italia (donde se reunirá con el papa Francisco), Francia, Alemania, Australia y Rusia.

"Da la sensación de que el modelo de inserción seguido por Uruguay, a través del Mercosur, llegó a su punto límite de estancamiento. Fracasó", afirmó el director del Departamento de Negocios Internacionales e Integración de la Universidad Católica de Uruguay, Ignacio Bartesaghi.

Dentro de las razones que mencionó para apoyar esta tesis se encuentra la incapacidad del Mercosur "de cerrar acuerdos de impacto económico comercial en los últimos 20 años".

En este sentido, Bartesaghi, que también es doctor en Relaciones Internacionales, señaló que, si bien se lograron algunos tratados en el marco de la Asociación Latinoameicana de Integración (Aladi) y en la región, "no se ha logrado cerrar un acuerdo con Europa, ni con Estados Unidos o Asia, que además es la zona más dinámica a nivel internacional".

Meses atrás, el ministro de Economía y Finanzas de Uruguay, Danilo Astori, declaró que el bloque regional se encuentra en "el peor momento de su historia" desde que fue creado en 1991; mientras que el canciller del país, Rodolfo Nin Novoa, señaló que el bloque "se está quedando fuera de esas corrientes comerciales".

Por todo ello, Lograr un TLC con China, que además es uno de los principales destinos de las exportaciones uruguayas, sería clave para el acceso del país a los mercados de Asia y el mundo.

Según las propias palabras de Vázquez, en la actualidad el nivel de competencia para ingresar en destinos internacionales "es feroz", por lo que el país debe penetrar a los mercados asiáticos "pagando impuestos" mientras que países como Australia y Nueva Zelanda, que poseen un TLC con China, comercializan sus productos sin aranceles.

Pero Uruguay deberá conseguir el visto bueno de Brasil y Argentina para poder negociar con los chinos, ya que, según Bartesaghi, si ambos países vecinos "empiezan a hacer campaña para que Uruguay no negocie, China no negocia".

"(China) no está dispuesta a molestar o incomodar a Brasil", aseveró Bartesaghi.

Tras una reciente reunión con el presidente de Brasil, Michel Temer, Vázquez afirmó que su par se mostró "partidario de abrir y flexibilizar el proceso de integración" de forma que los países que integran el Mercosur puedan cerrar acuerdos bilaterales.

El siguiente paso será abordar el tema con el presidente de Argentina, Mauricio Macri, con quien se reunirá el próximo 24 de octubre en Buenos Aires.

Bartesaghi resaltó también que será muy importante para el éxito de una eventual negociación con China cómo manejen el asunto los actores políticos, sindicales y sociales uruguayos, ante quienes el presidente ya se ha visto obligado a ceder en anteriores ocasiones.

Así ocurrió durante su primer mandato (2005-2010), cuando Vázquez manejó la posibilidad de firmar un TLC con Estados Unidos, algo que fracasó debido a presiones internas.

Y se repitió en el actual periodo de Gobierno (2015-2020) con las negociaciones para sumar al país al acuerdo internacional de comercio de servicios (TISA, por sus siglas en inglés), que fueron canceladas ante el rechazo de los sindicatos y de sectores de la fuerza política oficialista, el Frente Amplio.

Pero todo hace indicar que en tiempos de desaceleración económica Uruguay no podrá darse el lujo de perder el tren asiático que lo llevará expreso a uno de los mercados más competitivos del mundo.