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lunes 17 de julio de 2017, 01:00

Urge devolver la identidad a miles de ciudadanos en Itá

La pérdida de unos 10.000 certificados de bodas, nacimientos y defunciones de 1997 al 2006 en la oficina del Registro Civil de Itá fue una grave deficiencia de este organismo estatal, que hasta ahora sigue creando múltiples inconvenientes a numerosos ciudadanos, quienes sufren por la falta de valiosos registros de su identidad. Es imperioso que los legisladores del Congreso Nacional se interesen por esta situación, que acarrea cuantiosos gastos y pérdida de tiempo a quienes requieren hacer trámites básicos, y sancionen una nueva ley que permita actualizar las documentaciones. Los organismos del Estado deberían brindar más importancia a modernizar esta dependencia.

Hasta ahora, la Dirección General del Registro del Estado Civil sigue siendo una de las instituciones más abandonadas por el Estado, a pesar de que en los últimos años se hayan hecho esfuerzos por informatizar los registros y mejorar la infraestructura. Sin embargo, hasta ahora los ciudadanos denuncian la falta de atención en la mayoría de las oficinas barriales de la capital o en ciudades y pueblos del interior, donde los funcionarios cumplen sus funciones con mucha informalidad y cobran altas sumas de dinero por su servicio, sin respetar las reglas y las tarifas establecidas legalmente.

A ello se suman las pérdidas o la destrucción de gran parte de los documentos en donde están registrados los datos de nacimientos, bodas, defunciones y otros registros claves que tienen que ver con la identidad de las personas, que en muchos casos han desaparecido por falta de cuidado o por no poseer buenos sitios y sistemas de almacenamiento y clasificación.

Uno de los casos más graves es el ocurrido en la sede del Registro Civil de la ciudad de Itá, Departamento Central, donde se han perdido alrededor de 10.000 valiosos documentos, entre certificados de bodas, nacimientos y defunciones, que corresponden al periodo entre 1997 y 2006.

No existe un informe preciso de las circunstancias en que se perdieron estos registros, pero el director interino de la sede de la oficina de Itá, Jorge Barrientos, supone que se extraviaron durante las mudanzas, cuando la institución dejó de depender de los Juzgados de Paz, para pasar a ser manejada por el Ministerio de Justicia y Trabajo.

Lo cierto es que esta irregular situación, causada por la desidia y la ineficiencia estatal, ha generado y sigue generando situaciones críticas para miles de ciudadanos que, a la hora de realizar trámites, descubren que se les ha arrebatado la identidad. Fue lo que le ha ocurrido, por ejemplo, al ciudadano Joel Martínez, uno de los casos divulgados por este diario, cuando quiso inscribir a una de sus hijas en un colegio, pero cuando acudió a buscar sus documentos le dijeron que ella no aparecía en los registros del Estado. Es decir, no existía como ciudadana. Martínez tuvo que contratar a un abogado, invirtiendo mucho tiempo y dinero para restituir la identidad a su hija.

Es imperioso que los legisladores del Congreso Nacional se interesen por esta situación, que acarrea cuantiosos gastos y pérdida de tiempo a quienes requieren hacer trámites básicos, y sancionen una nueva ley que permita actualizar las documentaciones.

Los organismos del Estado deberían brindar más importancia a la modernización de la Dirección General del Registro del Estado Civil.