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Editorial
domingo 2 de julio de 2017, 02:00

Urge aumentar la inversión social y mejorar la gestión

Es una vergüenza que siendo un país que se encuentra en los primeros lugares de exportación de alimentos en el mundo y con altas tasas de crecimiento promedio anual, la calidad de vida en Paraguay se encuentre entre las peores y no estemos invirtiendo lo suficiente como para revertir esta situación. La legitimidad del Estado, de las políticas públicas y el incentivo al pago de impuestos dependen del impacto que el sector público tenga con sus acciones. La gobernabilidad, la conflictividad social y política, y la seguridad ciudadana sientan sus bases en las mejoras, en el bienestar y en la reducción de las desigualdades. Estos resultados solo son posibles con una buena gestión pública.

Paraguay se encuentra entre los países latinoamericanos de ingreso medio, ya que en la última década ha aumentado el producto interno bruto (PIB) de manera sistemática, con lo cual también lo ha hecho el ingreso promedio por habitante. Este buen desempeño económico no permitió avances sustanciales en los indicadores sociales. Nuestro país continúa en los últimos lugares del desarrollo, en comparación con la mayoría de los países latinoamericanos.

La principal explicación a esta situación se encuentra en la baja prioridad fiscal del gasto social. Los datos proporcionados por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe se encuentran en los bajos recursos destinados a financiar la educación, la salud y la protección social frente al resto de los países latinoamericanos y, especialmente, en comparación con los países que nos rodean.

Deberíamos estar preocupados por esta situación. No es casualidad que en la mayoría de los ránkings internacionales aparezcamos entre los peores lugares. El índice de desarrollo humano ubica a Paraguay por debajo de la mayoría de los países latinoamericanos –Argentina, Brasil, Chile, Uruguay, Panamá, Costa Rica, Venezuela, Colombia, Ecuador y Perú–. De igual manera, el índice de competitividad global muestra que Paraguay se encuentra también en los últimos lugares en salud y educación.

Estos resultados son consistentes con la información que provee el reciente informe de la Cepal sobre la proporción de gasto social con respecto al PIB de Paraguay. Si bien nuestro país fue aumentando paulatinamente, en recursos destinados a las políticas sociales todavía estamos rezagados con respecto a la mayoría de los países latinoamericanos, especialmente de los más desarrollados.

Otro dato resaltante del análisis de la situación social y su relación con el gasto social es, además de ser bajo, parecería que el aumento verificado no se tradujo en la misma proporción en mejoras de los resultados, por lo que amerita un profundo análisis sobre la calidad en el uso de dichos recursos. Llama la atención que Paraguay, invirtiendo una mayor proporción de gastos con respecto al PIB, que países como Panamá y Ecuador o estando cerca del Perú, sus índices de desarrollo humano y de competitividad global estén en peor situación.

Las instituciones públicas con competencia en el monitoreo y la evaluación deben atender esta situación y hacer las alertas para garantizar que el aumento de los recursos en el futuro, necesario desde cualquier punto de vista, se realice con la mayor eficiencia y eficacia posible. El país debe aumentar los recursos dirigidos a financiar la política social, así como mejorar la gestión. Solo de esa manera podremos aspirar no solo a mejorar las condiciones de vida de la población, sino también de alcanzar los niveles de desarrollo que ya lograron otros países.