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Opinión
domingo 23 de abril de 2017, 01:00

Uno más

Benjamín Fernández Bogado – www.benjaminfernandezbogado.wordpress.com

Se fue el proyecto reeleccionario de Cartes, Lugo y Duarte Frutos con una sorprendente misiva dirigida al arzobispo en un país laico y aconfesional.

Se violó una formalidad jurídica más, pero esas cosas en el reino del kachiãi (poco serio) no suman ni restan nada. Forzado por las dudas sobre la legalidad de la carta, el presidente tuvo que salir 8 horas después en sus redes sociales –no en los medios públicos o en cadena nacional– para reafirmar en verdad que ya no quería la reelección, por lo que derivó como consecuencia de ella represión, violencia, incendio y muerte. Tampoco ahí le creyeron.

Tuvo que venir Almagro, de la OEA –el mismo que como canciller uruguayo expulsó a Paraguay del Mercosur en el 2012 afirmando que era una "decisión política y no jurídica"– y el subsecretario de asuntos latinoamericanos de EEUU para repetir ante ellos lo mismo.

Lilian Samaniego y Monges salieron llorosos a decir que el proyecto de enmienda seguía y unos desubicados diputados buscaron salvarles la ilegalidad de sus colegas senadores y pospusieron el rechazo para esta semana. Crónica perfecta de una ópera bufa.

El protagonista principal desarrolló un libreto que se sabe picaresco con forma de seriedad mientras el coro aplaudía a rabiar como si todo fuera cierto. Cuando se enfrentan todos los actores con la realidad no pueden entender por qué la platea los agrede y los insulta.

Fue una pobre representación que afectó a la gobernabilidad, dañó instituciones, mató, hirió, incendió y proyectó una imagen lamentable del país. Lo único bueno –esperemos– es que se lleve a todos por el sumidero de la historia.

Esta representación de la baja calidad institucional de la democracia debe ser la partida de defunción definitiva de todos sus protagonistas.

No cabe margen para el perdón o la condescendencia. Sabían perfectamente a lo que se exponían y se les advirtió de manera reiterada, pero no les importó hasta acabar con la vida del joven Quintana e hirió a decenas de paraguayos que salieron a defender su Constitución, algo que no muchos piensan no valía la pena hacerlo.

Se fue uno más de los tantos presidentes que creyeron, como Duarte Frutos y Lugo antes, que se podía avanzar sobre las normas y las instituciones. La experiencia de ambos no le sirvió a Cartes. Sus adherentes se sienten traicionados, pero le seguirán mientras sean movidos por única lógica que los mueve y con la que mueven a sus adherentes: la plata. Cuando se rebelen contra ella, el pagador sentirá la misma traición que creen sus más cercanos adherentes aplicó contra ellos.

Ha sido un nuevo round en esta batalla por la democracia paraguaya. No sabemos si el que viene habrá aprendido la lección o será necesario de nuevo un capítulo trágico como el que hemos vivido en estos días para recordárselo.

Se está acabando afortunadamente un nuevo ciclo violento y el desconcierto es tan grande y el golpe tan tremendo que Lugo quiere ser gobernador de Itapúa y Cartes postularse para senador. Esto último no correrá, más información sobre el tema le puede dar su ex embajador en Buenos Aires: Duarte Frutos.

Aprendan a respetar las normas y a honrar la Constitución.

Los jóvenes no tolerarán más excesos, exabruptos ni muertes. Están construyendo su épica que no quieren que se parezca en nada a los referentes actuales.

Se fue uno más... espero que haya sido el último.