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Mundo
sábado 23 de julio de 2016, 10:37

Una periodista cansada de las noticias siembra ecología entre los niños de Brasil

Brasilia, 23 jul (EFE).- La periodista española Yana Marull se cansó un día de correr atrás de las noticias y las cambió por la literatura infantil, un universo en el que vuelca su experiencia en la formación de conciencia ambiental entre los niños brasileños.

Marull, natural de Girona (Cataluña), presentó esta semana en la Feria del Libro de Brasilia "Una aventura en el Pantanal" (Franco Editora), su tercer libro infantil, centrado en el ecosistema del vasto humedal que se extiende entre Brasil, Paraguay y Bolivia.

Su estreno en esas nuevas artes fue hace dos años, cuando debutó en la literatura con "Ríos que vuelan", un paseo lúdico y didáctico por la Amazonía, en el que enseña la importancia del ciclo del agua y alerta sobre el impacto del cambio climático.

Entre esos dos libros también publicó "El fuego y el cerrado", como los anteriores ilustrado por ella misma y en el que expone, con un lenguaje apropiado para los niños, el peligro que entrañan para el medioambiente el cambio climático y los incendios que genera en la sabana central de Brasil.

"No son solamente cuentos. En el fondo es un trabajo periodístico y de investigación, supervisado por especialistas en medioambiente y que es producto de más de veinte años escribiendo sobre esos temas y recorriendo la región amazónica", explicó a Efe.

Marull inició su aventura periodística en América Latina en 1995, cuando llegó a Ecuador y tuvo su primer contacto con la Amazonía.

Tras cubrir los convulsionados tiempos del entonces presidente Abdalá Bucarám partió hacia Caracas, donde residió durante cuatro años y, en medio del tempestuoso período político que llevó al poder al fallecido Hugo Chávez, creció su interés en la región amazónica.

El periodismo la llevó en el año 2000 a Brasil, donde esa pasión por la Amazonía se convirtió en una especialidad que, poco a poco, comenzó a competir con el frenesí noticioso de un país que entonces parecía despuntar en el mundo de los negocios y la política global.

Sin embargo, el salto del periodismo a la literatura infantil fue provocado por uno de sus hijos, que la invitó a su escuela para que hablara con los alumnos de "esas cosas de la Amazonía" sobre las que escribía, indicó Marull.

"Descubrí entonces que había un nicho no aprovechado, de maestros y profesores que no tenían herramientas para instruir a sus alumnos respecto a la importancia del medioambiente, el cuidado y respeto que merece y lo fundamental que es para la vida", apuntó.

Sus trabajos han sido publicados por diversos organismos, como la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), la Agencia Alemana de Cooperación Internacional (GIZ) o el Ministerio del Medio Ambiente de Brasil, así como por organizaciones no gubernamentales volcadas a programas de educación ambiental en las escuelas públicas.

Pese a haber dedicado más de veinte años a la información pura y dura y a la pasión que confiesa tener por ese mundo, Marull hoy se siente aliviada de haberse alejado del "estrés constante" que genera el periodismo.

"Disfruto del periodismo. No ha dejado de ser una pasión, pero tampoco lo hecho de menos", dijo a Efe.

Hoy por hoy, además de investigar sobre asuntos ecológicos en los que centrará su próximo trabajo, Marull continúa dictando talleres y cursos en escuelas y otros organismos, en los que ella misma explica a los niños el objeto de su trabajo y los asuntos que enfoca en sus libros.

Sin "ansiedades ni egos literarios", afirma que ese contacto con los niños al que la ha llevado su nueva actividad es tan desafiante como entrevistar políticos, pero mucho menos agotador y frustrante que "pasar horas esperando a que termine una reunión de ministros y al final nadie te cuente nada".

No obstante, ese universo infantil y la curiosidad permanente de los pequeños le presenta nuevos retos. "Todavía me dan más miedo los niños y su deseo de conocer que los políticos, que por mi propia experiencia todavía me son más familiares y predecibles", dijo.

Eduardo Davis