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Política
domingo 26 de junio de 2016, 01:00

Una interna con fuerte impacto

El PLRA va hoy a internas para elegir presidente, cuyo perfil definirá el rol del partido en el último tramo del gobierno de Horacio Cartes y el escenario en el que jugará de cara a las presidenciales del 2018.

A pesar de la abulia que caracterizó la campaña, se presentan ocho candidatos entre los que destacan Líder Amarilla, un dirigente de base, cuya carta de presentación es representar al movimiento del hasta ahora jefe todopoderoso del partido, Blas Llano. Lo acompaña en la dupla el senador Fernando Silva Facetti. En la vereda de enfrente se posiciona el ex candidato presidencial Efraín Alegre, cuya dupla es el diputado liberal luguista José Pakova Ledesma. La otra figura nacional es el polémico ex ministro de Obras, Salyn Buzarquis, apoyado por el también cuestionado ex presidente Federico Franco. Lleva como vice al diputado Ancho Ramírez.

Completan la lista de aspirantes las duplas Darío Castagnino/Pilar Callizo; Carlos Buttner/Humberto Mereles; Herminio Ruiz Díaz/Eusebio Chávez; Blas Contrera/Rosalba Contrera, y Eduardo Nakayama/Alejandra Bogarín, con menos chances, pero que dan un oxígeno saludable a la polarización Llano versus Alegre.

Si bien el padrón liberal es tan impresionante como el colorado, están habilitados 1.200.000 para votar, la interna siempre ha sido apática y casi nunca superó el 25% de participación. Esta no será la excepción.

ADVERSARIOS ETERNOS. Llano y Alegre volverán a verse las caras en estas elecciones, aunque no directamente. Llano, maestro en las lides de la trastienda, no es candidato, sino apoya a un dirigente de base desconocido en el escenario político nacional.

En la anterior puja por el Directorio en el 2010, Llano ganó por goleada a los mismos adversarios. Alegre entonces apoyaba al diputado Víctor Ríos, y Salyn era la ficha del entonces vicepresidente Franco.

Tras la derrota del PLRA en la elección presidencial en el 2013, cuando Cartes ganó a Alegre, Llano hizo otra jugada astuta: renunció a la presidencia del partido, dejando en su puesto al senador Miguel A. Saguier. Detrás de su gesto magnánimo, estaba la intención de abandonar el rol principal para hacer lo que mejor sabe: operar desde las sombras. Así, el PLRA se convirtió en el principal soporte del gobierno en el Congreso, especialmente en el Senado, y quien debía dar las explicaciones de los polémicos apoyos era Saguier.

Si bien Líder Amarilla es su candidato y aunque tenga mucha similitud, no parece ser una réplica exacta del caso Cartes y su delfín Pedro Alliana.

Amarilla es oriundo de Caaguazú y su máximo cargo fue haber sido intendente de Villa Elisa. Es la más alta estrella de su currículum partidario. En cierta forma, su candidatura es un triunfo de las bases del interior y un golpe a los senadores, ya que en la interna llanista aparecían como candidatos Enzo Cardozo y Silva Facetti.

POS-SENADO. La elección del presidente del Senado marcó a fuego la interna liberal y dejó un escenario borroso, casi esquizofrénico. Es que Ramón Gómez Verlangieri, aliado de Alegre, era el candidato de Cartes, pero Alegre, con el objetivo de golpear a Cartes operó por Roberto Acevedo. Le ganó la pulseada a Cartes, pero puso en riesgo el apoyo clave de los Gómez V. y aunque este dice mantener su palabra, los efrainistas dudan y temen que esté operando bajo las cuerdas para el llanismo. El asunto se develará a partir de los resultados en Limpio y Mariano Roque Alonso.

Fruto de esta pelea legislativa, el llanismo perdió el apoyo del intendente de Pedro Juan Caballero, que liberó los votos a favor de Alegre.

CENTRAL ES CLAVE. La madre de todas las batallas se dará en el departamento más populoso del país y base principal del llanismo. Si Alegre logra romper esta hegemonía, podría acariciar la idea del triunfo, ya que según algunos sondeos, habría mucho voto cruzado.

Hay prudencia tanto en el llanismo como en el efrainismo. El primero maneja el aparato y el segundo el discurso del anticartismo y el fin del “entreguismo liberal”. Un discurso poderoso que si hubiese acompañado con más trabajo de base tal vez se hubiese posicionado mejor. Un tema que los dirigentes cuestionan a Alegre es su desaparición tras su derrota en el 2013 y su acompañamiento tibio o casi nulo en las elecciones municipales.

El futuro escenario liberal se definirá a partir de quien gane hoy, aunque tanto Líder como Efraín conjugan el verbo acuerdo de cara al 2018.

El triunfo llanista significa oxígeno para Cartes, por los menos hasta fin de año.

Si gana el efrainismo, el PLRA será más de choque y Alegre mejorará sus chances para representar la chapa liberal.

Los liberales tienen hoy la palabra.