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Mundo
miércoles 11 de enero de 2017, 01:00

Una amenaza para todo el Mercosur

Como parte de las redes de narcotráfico, las facciones criminales no son un problema solo de Brasil. Con 17.000 kilómetros de fronteras, en algunos trechos muy porosas, el mayor país de América Latina es un punto clave en el comercio mundial de la droga.

“El PCC consiguió ser el primer cartel brasileño de tráfico internacional, el Narcosur como le llamamos, que envuelve Bolivia, Paraguay y Brasil”, afirmó el fiscal Marcio Sergio Christino. Desde los grandes centros productores de cocaína –Colombia, Bolivia y Perú, fronterizos con Brasil– el gigante sudamericano es un enorme corredor terrestre para los envíos de droga hacia Europa, con escala en África.

Algunos investigadores señalan que los grupos brasileños ya buscan acercarse a los capos del narco en Colombia con la ventaja de ofrecer una de las rutas más importantes del tráfico internacional de drogas.

LA BATALLA POR RÍO. Toma de la Cidade Maravilhosa: urbe enclavada en medio de un paisaje tropical. Un primer plano: en las intrincadas calles de sus favelas se libra una batalla por el dominio del narcotráfico. El Comando Vermelho creció aprovechando el boom del consumo de cocaína en Brasil, reinvirtiendo ganancias y diversificándose a otros rubros como el tráfico de armas. A diferencia del PCC paulista, el CV no es tan organizado ni tiene una vocación hegemónica, sostiene el procurador de Justicia de la fiscalía carioca, Alexander Araújo.

Más allá del asesinato del narcotraficante Jorge Rafaat, el Rey de la frontera, este fiscal considera que el origen de la actual guerra entre el PCC y el CV comenzó cuando grupos menores de Río se unieron a los paulistas facilitándoles el acceso a enclaves tan emblemáticos como la favela de Rocinha, la mayor de Brasil.