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Editorial
lunes 13 de febrero de 2017, 02:00

Un mejor servicio civil será vital para el desarrollo del país

La baja calidad del servicio civil en Paraguay no es una novedad, teniendo en cuenta que no existen mecanismos eficientes y eficaces para garantizar que la entrada y promoción de los funcionarios en el sector público se realicen en función de méritos, capacidades y resultados. Tampoco el sistema de remuneraciones contribuye a incentivar el compromiso y la buena gestión de los funcionarios públicos. Según un reciente estudio, Paraguay es el peor país de América Latina en la gestión de los recursos humanos en la administración pública. El Gobierno debe emprender los cambios estructurales que exige una situación tan grave como esta.

El rendimiento deficiente de los recursos humanos en el sector público no solo es percibido por la ciudadanía, sino que además es medido por diversas instituciones internacionales con criterios técnicos y rigurosos. Esta semana, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), junto con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) dieron a conocer un documento en el que incluían a Paraguay como uno de los países de América Latina en una serie de indicadores.

Lamentablemente para el país, uno de los principales aspectos a destacar de este informe es la pésima posición relativa de Paraguay con respecto al resto de las naciones de la región en materia de desempeño de los funcionarios públicos. El indicador "Planificación de los recursos humanos" ubica a Paraguay en el último lugar entre 16 países estudiados.

Si bien Paraguay presenta mejoras en algunos aspectos, estos avances no lograron mejorar sustancialmente la situación.

Este escenario optimista se nubla al considerar el importante peso que tiene el costo de la masa salarial. Paraguay gasta mucho en remuneraciones sin contar con los mecanismos adecuados para garantizar un buen rendimiento de los recursos humanos.

Esto implica que el país debe dejar de aumentar los recursos destinados a financiar el plantel de funcionarios públicos sin antes implementar medidas que mejoren la calidad de los mismos.

La calidad de las políticas públicas y de los servicios prestados por cualquier gobierno está estrechamente vinculada a la gestión de su servicio civil. La forma en que se manejan los recursos humanos desde el principio del proceso de planificación hasta su evaluación, pasando por los sistemas de incorporación, promoción, gestión de la formación y capacitación y la organización de los incentivos económicos es central para contar con personal idóneo y comprometido con los objetivos institucionales y nacionales.

Este Gobierno y los próximos que vendrán deben poner en el centro de atención el grave problema que enfrenta nuestro país. Deben asumir el compromiso de profesionalizar el servicio civil y romper de una buena vez con las prácticas clientelistas y prebendarias, asociadas a cumplir con cuotas partidarias y devolver favores por votos.

Esto implica soluciones drásticas que probablemente afectarán a una importante proporción de los funcionarios públicos. Las soluciones de baja cobertura no contribuyen a los cambios estructurales que requiere el país, solo a maquillar la situación y tratar de esconder la profundidad del problema.