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Especiales
miércoles 20 de julio de 2016, 22:19

Un kokué paraguayo en España

Hermelinda Cáceres, compatriota residente en España, se encarga de mantener la tradicional agricultura de nuestro país en una parcela de 20 metros cuadrados ubicada a las afueras de la ciudad de Málaga.
Por Elías Piris | Twitter: @eliaspiris

Los kilómetros que la separan de los aires de su Carayaó natal se acortan cada vez que llega a su espacio. Una huerta que podría parecer pequeña para muchos, pero que para Hermelinda es el regreso a la inmensidad del campo donde creció antes de tener que emigrar al otro lado del océano.

Lo que podría ser una simple "huertita" ubicada a las afueras de la sexta ciudad más poblada de España, es algo más para Hermelinda.

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"Herme", como la conocen amigos y allegados, comenta que viaja todos los días unos 15 minutos para llegar a la parcela, donde cosecha una infinidad de alimentos orgánicos.

"Me dedico a sembrar y a regar. Utilizo esto como una distracción en medio de mi trabajo, de la rutina", cuenta desde el otro lado del teléfono.

Entre la producción de Hermelinda se destacan los tomates, batatas, ajos, perejiles, lechugas, repollos y elementos tradicionales de nuestra tierra, como la mandioca, la caña de azúcar, el poroto manteca y el mburucuyá.

También hay lugar para hierbas como la ruda, el ka'arẽ y el famoso culantrillo, según señala.

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El sitio es multicultural y multirracial, ya que además de Hermelinda, alquilan parcelas personas de distintas nacionalidades, como argentinos, marroquíes, búlgaros, por citar algunos, que al igual que ella cultivan en terrenos aledaños, nos relata nuestra compatriota.

"Son como unas 45 huertas, una al lado de otra. Los días que yo no puedo ir le encargo a mi vecino que riegue mis productos. Nadie lleva lo que no le pertenece", destaca.
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El objetivo de esto no es la venta, más bien el autoconsumo y la reconexión con las raíces, aclara posteriormente.

Respecto al lugar, doña Herme comenta que alquila a un lugareño por 20 euros al mes (G. 123.000) con el servicio de agua incluido para el riego. Un precio módico para el significado que tiene la huerta en la vida de esta mujer paraguaya que mantiene viva la tradición de su país de origen gracias a lo más ancestral: la tierra.

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