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Economía
jueves 27 de julio de 2017, 01:00

Un arbolito de cada cuatro

Si se cumple en mi caso el promedio de vida de los paraguayos, cuando yo me vaya estaré dejando a mis descendientes un arbolito de los cuatro que estaban cuando nací. ¿Es malo eso? Gran parte del esfuerzo cotidiano es la búsqueda del equilibrio. La vegetación tiene muchísimos beneficios, pero el que debe plantar o trabajar la tierra, a veces, no tiene otra alternativa que derribar lo que encuentra. No siempre es posible recuperar lo que se ha extraído. Muchísimo de lo que hoy enorgullece al país en su producción y exportación agropecuaria se hace donde antes había bosques.

Dejar un arbolito me entristece y pienso que nos desequilibramos. Sin embargo, todos podemos ayudar a mejorar. Se culpa, como es habitual, a la falta de políticas de Estado, a la corrupción, a la impunidad, al contrabando y a otras explicaciones válidas. ¿Tiene solución? No hay una solución perfecta, no volverán pronto mis tres arbolitos faltantes, pero hay muy buenas noticias. Existen iniciativas locales que han logrado avances significativos en reforestación, protección y cuidados en general. Hay avances internacionales tecnológicos que permiten extraordinarios resultados en cantidad y variedad.

El cuidado de lo verde se suma a otras atenciones que hace rato hemos descuidado, como la polución de ríos y arroyos, y la injustificable contaminación del aire, especialmente en Asunción, una ciudad que no tiene las condiciones negativas de Santiago de Chile, São Paulo o Ciudad de México. En semanas anteriores atravesamos por un periodo de lluvias, lloviznas y días nublados. Era notoria la suciedad de los vehículos: combinación de la que hemos generado arriba y la que hemos depositado en el terreno y aun debajo de él. Son desechos industriales de empresas inescrupulosas con acciones aún impunes, seguramente. Son miles de vehículos en mal estado de mantenimiento tirando humo negro, ciertamente. Todo hace a un descuido que debemos corregir porque todas las estadísticas de salud apuntan a que hemos dañado nuestros pulmones y sistema inmunológico de una forma tan significativa que hay continuamente un porcentaje elevadísimo de personas con afecciones respiratorias desde leves hasta muy serias; la mayoría infantes y adultos mayores. Es cruel y es malo para el bienestar, para la sociedad, para la economía, para todo.

A veces pensamos que Paraguay no debe preocuparse de los corales de Australia, o de los témpanos del Ártico. El planeta es uno solo, todo está relacionado y recordemos que somos un país privilegiado por sus recursos naturales y condiciones climáticas. Los próximos 1 y 2 de agosto, la ADEC organiza su habitual Congreso Internacional de RSE y Sustentabilidad, y lo hace esta vez enfocada en el medioambiente. Aprovechemos las lecciones y experiencias.

Que Dios nos ilumine para cuidar mejor la única casa que tenemos.