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Mundo
miércoles 3 de agosto de 2016, 01:00

Último adiós al cura francés asesinado

Una asistencia “unida en la pena y el horror” dio el último adiós ayer en la catedral de Ruán al sacerdote católico asesinado hace una semana por yihadistas en su iglesia del noroeste de Francia, entre fuertes medidas de seguridad.

El arzobispo de Ruán, monseñor Dominique Lebrun, agradeció la presencia de representantes de las confesiones protestante, judía y musulmana entre los dos millares de personas que asistieron al acto. El ministro de Interior y de Cultos, Bernard Cazeneuve, acudió en representación del Gobierno. El féretro, transportado por cuatro personas, fue ingresado al templo precedido y seguido por una procesión de prelados ataviados en blanco y violeta, colores del duelo.

En su homilía, monseñor Lebrun se dirigió a quienes se ven tentados por la Yihad. “Vosotros, a los que la violencia diabólica atormenta, vosotros, a los que la locura asesina lleva a matar (...) rogad a Dios que os libere del demonio. Nosotros rezamos por vosotros, rogamos a Jesús que sane a quienes están bajo el poder del mal”, afirmó.

“Estamos heridos, aterrados, pero no acabados”, añadió el arzobispo dirigiéndose a la comunidad católica.

Un punto de vista compartido por los fieles. “Un sacerdote fue asesinado por terroristas, hay que estar presentes para decir no”, subrayó Jean-François, un militar jubilado de 72 años que prefirió no dar su apellido. En el exterior de la catedral gótica, pese a la lluvia, numerosas personas siguieron la ceremonia a través de una pantalla gigante. El padre Jacques Hamel, de 85 años y conocido localmente por su implicación personal en el diálogo interreligioso, fue degollado mientras celebraba una misa matinal para cinco feligreses. AFP