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Economía
domingo 16 de julio de 2017, 01:00

Trump, brexit y los brasiguayos

A nivel internacional, se han dado dos situaciones sorprendentes: el brexit en el que el pueblo inglés decidió retirarse de la Unión Europea, y en Estados Unidos, la victoria de Donald Trump, un presidente con las características propias de discursos nacionalistas.

Sin duda, ambos hechos políticos tienen un fuerte impacto social y económico. En la década de los 80, los países estaban divididos en comunistas y capitalistas. En la década de los 90, terminaron de concretarse algunos fenómenos y uno de ellos fue el desplome del comunismo, con lo cual países del tamaño de China y Rusia se integraron a la competencia y expandieron automáticamente el mercado mundial. También aparecieron dos grandes inventos que transformaron completamente la forma de funcionar del mundo: Internet y los teléfonos celulares. Todo ello influyó en el tamaño del comercio mundial y su integración a través de las comunicaciones.

En palabras simples, el impacto más directo en la economía fue que hubo un cambio en la forma de producir por efecto de la globalización. Hasta ese momento, en los países desarrollados estaban las industrias y los países subdesarrollados eran proveedores de materia prima. Por efecto de la globalización y la tecnología, la industria sufrió una gran transformación. Un vehículo se arma en algún país, pero cada parte se produce en un lugar distinto, quizás en muchos casos en perjuicio de la gente común.

En Estados Unidos, la industria textil proveía de fuentes de trabajo a una gran cantidad de familias de clase media, con salarios buenos y estables; esto les permitió acceder a una vida cómoda que fomentaba el consumo. Gran parte de la filosofía de vida del sueño americano se asentaba sobre esta posibilidad económica. Actualmente, esto ya no existe y muchas familias que otrora fueran de clase media, hoy se encuentran cercanas a la línea de la pobreza, con sentimientos de frustración.

Así, muchas personas en Estados Unidos y en Europa se sienten excluidas por este proceso de globalización, culpando de su situación económica y social de “malestar” a los inmigrantes y a dicho proceso. Esto explica, en gran parte, las votaciones a favor del brexit y Trump, ambas tienen en común la defensa al proteccionismo y nacionalismo, en contra del riesgo que representa la inmigración. En el siglo XX, el conflicto fue entre el comunismo y el capitalismo, ahora se trata de globalización versus nacionalismo. El mundo creció con el comercio internacional como motor, así que en la medida en que se amplíe el proteccionismo, habrá menos comercio y, por ende, menos crecimiento.

Miles de paraguayos que trabajan y crean riqueza en otros países del mundo, se sienten agraviados con este tipo de políticas nacionalistas y proteccionistas. Pero ¿será que hacemos algo similar al juzgar a los brasiguayos? Al fin y al cabo, vinieron a crear riqueza en lugares donde no existían ni siquiera caminos hace 30 años, y ahora que esos lugares son polos de desarrollo son señalados como los malos que cultivan soja y han invadido nuestro país. Se los quiere castigar porque son exitosos, pero lo lograron con su propio esfuerzo y riesgo.

¿No será que nos estamos autoflagelando al comprar un discurso proteccionista y populista, que en realidad perjudica la posibilidad de crecimiento económico del país y atenta contra nuestra integración al comercio internacional como fuente de ingreso de divisas? Sigamos Hablando de dinero, así aprendemos a manejarlo mejor.