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martes 19 de julio de 2016, 01:00

Triste lectura de muchas mentiras

A las 11.00 estaba fijado el comienzo de la lectura de lo que el Tribunal de Sentencia pensaba era la fundamentación de la injusta sentencia que dio contra campesinos inocentes. Se había pedido a la Corte Suprema de Justicia una sala mayor. Se nos concedió, pero luego fue negada. Al Tribunal se le ocurrió leer los fundamentos de la sentencia en la Plaza de la Justicia.

No tuvimos más remedio que aceptarlo como una muestra de populismo. Pero las más de 1.000 personas presentes no aguantamos escuchar tantas falsedades.

Continuamente durante la lectura repetimos todas las consignas, hubo arengas y en dos momentos dimos dos vueltas cantando alrededor de la plaza. Nos negábamos a aceptar la condena a compañeros inocentes.

Los abogados al comienzo exigieron que hoy mismo se les entregaran las Actas foliadas y autenticadas de todo el juicio, la copia íntegra de la sentencia foliada y autenticada y una copia de la filmación del juicio sin costas por tratarse de personas pobres.

Cuando faltaba una hora para acabar esta farsa iniciamos una vibrante marcha hasta Cristo Rey y vuelta a la plaza. Allí nos despedimos todos.

¿Qué nos queda por hacer?

Desde dentro del Paraguay seguir insistiendo pacíficamente en la anulación de esta injusta condena.

Decíamos el 14 que nuestros compañeros de Curuguaty, presos inocentes por la masacre son como un símbolo del futuro que queremos para nuestra Patria.

La toma de la Bastilla en París significó un paso adelante decisivo no solo para la revolución francesa, sino para la democracia en el mundo entero.

Los presos liberados todos de Curuguaty significan también en el Paraguay el comienzo de una nueva época sin politiqueros, sin injusticia, sin tierras mal habidas. Un camino que no va a ser fácil, pero que si comienza, nada ni nadie lo va a detener.

Además, fuera del Paraguay sabemos que muchos están con nosotros.