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Opinión
domingo 8 de octubre de 2017, 01:00

Tiempo de reformas

César Barreto Otazú, economista y directivo de Dende.

El boom de precios de commodities impactó positivamente en la economía paraguaya. Anclado en la producción y exportación de soja y carne vacuna, el crecimiento del PIB estuvo alrededor del 5,5% entre los años 2006 y 2013, periodo de altos precios de la soja. Como consecuencia, las condiciones de vida de una parte importante de los paraguayos mejoraron en este periodo y se redujo significativamente la pobreza.

Sin embargo, los periodos de altos precios de commodities son transitorios. A mediados del 2014 el precio de la soja cayó a USD 350 por tonelada y es probable que permanezca en estos niveles por un periodo prolongado de tiempo. Con este precio, la capacidad de inversión del sector agrícola y su poder expansivo son sustancialmente menores. Esto impacta al crecimiento económico potencial del país.

A pesar del fuerte impulso fiscal, la economía está creciendo a un ritmo promedio del 4,0% desde el 2014 hasta este año. Este crecimiento no es suficiente para generar los empleos que requiere el incremento de la fuerza laboral. Por ello, la tasa de desempleo aumentó y la pobreza se estancó en alrededor del 28% en los últimos tres años.

Seguir mejorando las condiciones de vida de la gente requiere una economía más dinámica. Necesitamos crecer por lo menos al 5,0-5,5% anual en promedio en la próxima década. En las condiciones actuales, esto requiere de mucho esfuerzo, disciplina e ingenio en todos los sectores.

En Desarrollo en Democracia (Dende) estamos alertando esto hace ya un tiempo. Necesitamos realizar reformas económicas e institucionales importantes que nos permitan incrementar el ahorro, mejorar el clima de negocios e incrementar la productividad laboral para alcanzar ese nivel de dinamismo económico.

En este sentido, algunas de las reformas importantes que necesitamos encarar son las siguientes:

Primero, la reforma del sistema previsional, que permita incrementar la cobertura a por lo menos un 70% de los trabajadores en una década. Esto requiere avanzar en la formación de una Superintendencia de Pensiones independiente para un control efectivo de la administración de los fondos, la creación de una cartera referencial de inversiones para la aplicación diversificada y segura de los fondos jubilatorios y la separación del IPS en dos instituciones diferentes, una responsable del seguro médico universal y otra de la administración de los fondos jubilatorios.

Esta reforma permitirá incrementar el ahorro nacional de manera importante, el cual podrá ser aplicado de una manera controlada para el financiamiento de la infraestructura que requiere nuestro país para mejorar su competitividad.

En segundo lugar, una profunda reforma de la educación básica, media y superior que permita mejorar la calidad de la educación impartida a los jóvenes, quienes de esta manera mejorarán sus niveles de capital humano, lo cual redundará inequívocamente en mayores niveles de productividad y mejores salarios e ingresos para los mismos.

No me referiré a los componentes de esta reforma que ya fueron desarrollados en artículos anteriores, pero el incremento de recursos que requiere la educación necesita paralelamente cambiar el modelo para asegurar una mejor calidad. Además, estos recursos adicionales requerirán de una reforma tributaria para distribuir los mayores costos de la educación de manera equitativa entre los ciudadanos.

Por último, una importante reforma en el Poder Judicial que permita incrementar la credibilidad del mismo como un mecanismo eficiente y ágil para resolver los conflictos en la sociedad e incrementar la seguridad jurídica en el cumplimiento de la ley y de los contratos, aspectos fundamentales para mejorar la confianza y el clima de negocios e incrementar la inversión privada en nuestro país.

Seguir mejorando las condiciones de vida en nuestro país requiere hoy de mayor esfuerzo e ingenio como sociedad. Necesitamos crear las condiciones para incrementar el ahorro y la inversión, así como mejorar el capital humano de nuestra gente para incrementar su productividad y sus ingresos. Estas reformas son necesarias para lograrlo.