17 de agosto
Jueves
Despejado
15°
28°
Viernes
Parcialmente nublado
19°
29°
Sábado
Tormentas
15°
28°
Domingo
Mayormente nublado
21°
Avatar
Avatar
Bienvenido,
Cerrar Cerrar
Cerrar
Login/Registración
Búsqueda
Cerrar
País
martes 11 de abril de 2017, 01:00

Tiempo de descubrir a los traidores

En el Evangelio de la misa de hoy se recuerda las palabras de Jesús diciendo en la última cena que uno de los presentes le va a traicionar.

Es dura la palabra de traidor, pero la confusión que reina actualmente en el Paraguay es terreno abonado para su crecimiento.

Voy a tratar solamente, y ya es bastante, de los muchos traidores que tenemos en el ámbito socio-legal-económico-político. Todos con un juramento previo del aditivo de que “si no lo cumplo que Dios y la Patria me lo demanden”.

Abundan los jueces y fiscales que acusan o dan sentencia por plata o por mandato político. El caso concreto de los jueces en la condena a campesinos inocentes de Curuguaty es un ejemplo claro.

Senadores y diputados juraron ser nuestros representantes, lo cual significa defender los intereses de todo el pueblo y no los personales ni de la clase que les pagaron la campaña. Esto se cumple tan poco que eso que dice la Constitución de existir una democracia representativa en el Paraguay ya pocos se lo creen.

Y en cuanto al Poder Ejecutivo, sinceramente, la demanda que hay que hacerle es grande. Con los bonos soberanos oculta su fracaso de atraer inversiones. Con las subas en artículos esenciales como la luz y el agua, inclusive para los que no tienen nada, y el no poner impuestos a los sojeros manifiesta donde están sus intereses de clase.

Todo estos entran en el término de corrupción.

También la Policía y funcionarios que cobran coimas impunemente.

Y, por supuesto, aquellos incontables mercaderes y empresaurios que, con la excusa de la competencia roban parte del salario a sus empleados y productos sanos a los compradores.

Todas estas traiciones al deber, quedan impunes y ya es hora de investigarlas y de hacerlas públicas. Hay que vaciar Tacumbú de ladrones de gallinas. Otros deben estar allí.