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Interior
domingo 2 de julio de 2017, 01:00

“Tendré el consejo de obispos y del clero que me dirán qué decir y hacer”

El flamante obispo de Caacupé confiesa que "no será tarea fácil" bajar líneas desde el mayor púlpito del país. Antes que conservador –dice – se considera "realis ta". Primero, piensa recorrer toda la diócesis para palpar las necesidades de la gente.

Pepe Vargas

–¿Usted cómo se califica: un cura de biblioteca o de estar más con la gente?

–Yo por naturaleza soy pastor. Siempre me gustó salir, recorrer. Eso desde que era adolescente; me gustaba ir a la casa de los amigos. Más que recibirles a ellos, irme yo. Y así continué siempre, me iba junto a mi barra de amigos; viajaba para estar con ellos, compartir. Me gustaba siempre estar en casa ajena, compartir y alegrar; yo era muy chistoso, cuando eso contaba muchos chistes. Y con la guitarra también amenizaba un poco. Esa característica mía se transportó cuando me hice sacerdote y continué con lo mismo: salir y salir. No llevaba otra cosa más que la bendición de Dios. Eso hizo que comprenda cuál era mi misión: llevarle a Dios a cada hogar y a cada persona. Eso lo sigo haciendo hoy. Por eso mi lema episcopal dice: Mi vivir es Cristo. Vivir como era Jesús, que no se quedaba en ningún lugar, sino que salía y recorría por todas partes.

–¿Qué piensa realizar en su primer año al frente de la diócesis de Caacupé?

–Dos cosas. Primero, conocer el ritmo de vida que tiene la Basílica de Caacupé y, en segundo lugar, salir a recorrer la diócesis para conocer el territorio, a la gente; qué necesidades tienen, cuáles son sus penas, cuáles son sus alegrías. Investigar qué tipos de trabajos realizan y luego me pongo a estudiar para iniciar la campaña propia como obispo. Ver el plan pastoral que se tiene, qué trabajos haremos. Eso es un poco de momento, para completar este año. El plan pastoral voy a respetar porque fue un trabajo hecho en equipo para tres años y eso va a regir.

–¿Armará los grupos de WhatsApp también?

–Probablemente, se va ir a creando de a poco. Seguro que sí, no hay dudas de eso.

–¿Hay otros obispos que se manejan así como usted?

–Sé que hay varios obispos que tienen también sus grupos, pero esas son cosas más bien personales; cada uno tiene su estrategia. A mí me sirve mucho esto y otros seguramente dicen: 'a mí me hincha, no me gusta tanto; entonces yo salgo de esos grupos'. Eso ya depende, pero a mí me sirve como te dije: uso eso para calibrar el estado del corazón y el espíritu que tiene la gente.

–Tomará el Obispado en un año eminentemente electoral, con ánimos exacerbados y la crispación entre actores políticos se acentúa. ¿Cuál será su posición o el mensaje que enviará desde el mayor púlpito del país?

–Ahí me tengo que poner en alto de una nueva casa, un nuevo púlpito, un nuevo ambiente. Es un cargo muy grande, de un nivel simplemente diocesano. Es un púlpito que tiene repercusión nacional y, a veces, internacional. Entonces hay que medir bien todo lo que se va a decir. Por eso yo, ahora le empiezo a pedir al Señor cada vez más sabiduría, su consejo y fortaleza para poder hacer y decir lo que realmente ellos quieren que diga. No va a ser fácil, por eso no puedo decirte así, de buenas a primeras, cuál va a ser el mensaje. Es un cambio, tengo que asentarme primero allá. Seguramente voy a tener el consejo de los hermanos obispos y también el consejo de los sacerdotes del clero de la Diócesis de Caacupé que me dirán: 'monseñor, hay que decir esto, hay que hacer esto'. Y, bueno, cómo lo vamos a hacer, eso lo digo yo. Es un trabajo en equipo, no es algo solitario.

-¿Tendrá una postura más conservadora o una posición crítica, de denuncia?

-Yo soy más realista, no me dejo llevar así por esas posturas porque no toda la gente entra en eso. La realidad es ver qué es lo que la gente quiere y necesita que se diga y que se haga. Porque muchas veces una postura (críticas) no puede tapar una cosa y puede servir para otras cosas. Pero la realidad puede dar más solución, más luz a lo que realmente se necesita en ese lugar o en ese momento, etcétera. Entonces, ese es un poco para mí a nivel pastoral. Habrá cosas así, que desde el punto de vista doctrinal en que sí hay que ser firme, y eso no es ser conservador, sino que es una postura de la Iglesia que parte de las sagradas escrituras, fruto de la experiencia de siglos. Ahora, hablando de cosas circunstanciales, así como este tiempo electoral y hay que ver qué es lo que aparece allí, qué es lo que se propone o qué plataformas se tiene. Hay que examinar bien para saber qué decir y dar algo concreto que sea entendible para el último compatriota.

-¿Le gustaría ser cardenal?

No, eso yo dejo completamente a cargo del espíritu santo. No, ahí yo en ese campo no entro; no es lo que yo pienso porque es una investidura muy grande que compromete mucho y, por sobre todas las cosas, tiene que ser una consagración al pueblo; de una persona que se consagra verdaderamente al pueblo, que no sea algo que le impida y le separe más del pueblo.