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Mundo
sábado 1 de abril de 2017, 01:00

Temer, ante un posible juicio que amenaza su presidencia

AFP

RÍO DE JANEIRO-BRASIL

El presidente brasileño, Michel Temer, enfrentará la semana próxima un juicio ante la corte electoral que podría sacarlo del poder, pero que deberá recorrer un camino plagado de obstáculos políticos y jurídicos antes de llegar a un desenlace.

A un año y siete meses de las próximas elecciones, Temer responderá a una vieja denuncia por abusos económicos y políticos durante la campaña de 2014, en la que acompañó como vicepresidente a la mandataria Dilma Rousseff (2011-2016), quien fue destituida el año pasado por un movimiento del Congreso apoyado por él mismo.

Este nuevo y explosivo capítulo de la crisis brasileña se produce cuando aún no cicatrizan las heridas del impeachment que segó un ciclo de 13 años de la izquierda en el poder, mientras el nuevo gobierno conservador es bombardeado por denuncias de corrupción del fraude a Petrobras.

Pero con mayoría en el Congreso y el aval de los mercados a su programa de ajustes, el Palacio de Planalto apuesta a dilatar el proceso y acercarlo lo más posible a las elecciones de octubre de 2018. “Hay mucha tranquilidad. El tiempo está a favor del presidente. Hay muchos recursos jurídicos” y si el Tribunal Superior Electoral (TSE) vota la anulación, el fallo “será apelado ante la corte suprema”, dijo una fuente del gobierno que pidió no ser identificada.

Los propios jueces del TSE podrían solicitar una suspensión para examinar el informe final, de más de 1.000 páginas, y también los acusados solicitar una ampliación de sus defensas.

Pero si la estrategia falla y el TSE anula el resultado electoral de 2014, la Constitución determina que el Congreso elija un nuevo presidente para terminar el mandato iniciado por Rousseff y continuado por Temer.

No obstante, algunos constitucionalistas interpretan que deben convocarse elecciones directas si la remoción del presidente se produce antes de los seis meses finales de su periodo.

Sería en cualquier caso un segundo gobierno de transición en apenas diez meses.

La denuncia, irónicamente, fue presentada por el partido PSDB, derrotado en 2014 y hoy estrecho aliado de Temer.