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Mundo
jueves 3 de agosto de 2017, 01:00

Temer logra votos en el Congreso para evitar cargos de corrupción

AFP, EFE y REUTERS

BRASILIA - BRASIL

El presidente brasileño, Michel Temer, realizó ayer una verdadera demostración de fuerza política pese a su impopularidad récord, al lograr que la Cámara de Diputados bloquee por clara mayoría una acusación de corrupción en su contra.

La posibilidad de juzgar a Temer como presidente quedó descartada cuando los votos contrarios o las ausencias impidieron de hecho a la oposición obtener los 342 votos necesarios (dos tercios de los 513 escaños) para encaminar la denuncia a la corte suprema.

A Temer le alcanzaba en consecuencia con que 172 diputados lo apoyen, se abstengan o se ausenten para que la denuncia sea inviable.

Cuando aún se aguardaba el voto de varias decenas de legisladores, el mandatario conservador había recibido ya el respaldo de 201 diputados, frente a 164 que se pronunciaron por juzgarlo y una abstención, con 16 ausentes.

De ser aceptada la denuncia, el Supremo Tribunal Federal (STF) hubiera examinado el caso y, de admitirlo, Temer hubiera sido apartado de su cargo en espera del fallo final.

La denuncia por corrupción pasiva fue formulada por el fiscal general, Rodrigo Janot, después de que a mediados de mayo se divulgaran una grabación y un video.

En la grabación de una conversación entre Temer y el dueño del gigante de la alimentación Joesley Batista, el mandatario parece avalar la entrega de un soborno al ex diputado Eduardo Cunha para comprar su silencio. El video muestra al entonces diputado Rodrigo Rocha Loures, un cercano asesor de Temer, cargando una maleta con 500.000 reales (150.000 dólares). Según la delación de Batista, el dinero era parte de un soborno ofrecido al presidente para favorecer los negocios de la empresa. Janot también podría inculpar a Temer de obstrucción a la justicia y de organización para delinquir.

Temer, del partido PMDB, y sus defensores afirman que la acusación es una “ficción” construida para perjudicarlo y amenazar la reconstrucción de un país que emerge a duras penas tras la peor recesión de su historia, con más de 13,5 millones de desocupados.

La oposición acusa a Temer de haber liberado en las últimas semanas cuantiosos fondos para proyectos de diputados vacilantes. Esta crisis se produce menos de 15 meses después de la caída de la presidenta de izquierda Dilma Rousseff, destituida por el Congreso por manipulación de las cuentas públicas y reemplazada por Temer, quien era su vicepresidente. El dominio de Temer en el Congreso contrasta con su popularidad de apenas 5%, la peor desde el retorno de la democracia en 1985, según un reciente sondeo de Ibope. Un 81% de los brasileños apoya además que el mandatario sea juzgado, de acuerdo con el mismo instituto.

La sesión estuvo marcada por algunos tumultos. Hubo empujones cuando diputados opositores arrancaron a partidarios de Temer muñecos que representaban al ex presidente Lula da Silva vestido de presidiario. El ex líder sindical fue condenado a casi 10 años de cárcel por corrupción pasiva en el marco del escándalo Petrobras.