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Arte y Espectáculos
domingo 31 de julio de 2016, 01:00

“Tarde o temprano, la verdad triunfa”

Por Sergio Noe

snoe@uhora.com.py

Con motivo del doce aniversario de la tragedia del incendio del supermercado del Ycuá Bolaños, que se celebra mañana, la sicóloga y escritora Verónica Becker lanza su libro testimonial Trascendencia. Es un duro y verídico relato del fallecimiento de su bebé Annette en ese contexto. Según recuerda, su hija fue portada del diario Noticias el día siguiente al incendio, en una fotografía de Sebastián Cáceres, en donde aparece el policía Juan Duarte dando respiración boca a boca a su bebé. Pese a que los medios sostuvieron que el niño era Enzo Bobadilla, Becker asegura que es su bebé Annette. Sostiene que la confusión de la identidad de su hija la motivó a escribir el libro.

–¿Cuándo se decidió a escribir esta historia?

–Uno de los motivos es el trasfondo del libro, que es la tragedia del Ycuá Bolaños. Allí perdí a mi esposo (Cristhian Gaus) y a mi hijita. No solo perdí eso. Mi hijita es la que aparece en la emblemática foto de la tragedia. Lastimosamente, falleció y su identidad es confundida con otro niño que sí sobrevivió. A partir de allí, todo significó superar este dolor devastador, además de luchar, aclarando, para que esa confusión se revirtiera.

–¿Cuántos años luchó contra la versión que decía que la criatura de la foto donde aparece con el oficial Duarte era Enzo Bobadilla y no su hija Annette?

–Al inicio, los medios de prensa no querían –o era imposible– revertir la información. Llamé, insistí y aclaré (para dar mi versión), pero me dieron poco espacio o casi ninguno en los primeros cinco años. Ya en el 2004 conté a la prensa mi historia y mostré la ropita de mi bebé, pero eso no trascendió. La falsa versión vendía más, porque era esperanzadora, hablaba de la vida (ya que Enzo sobrevivió), mientras que la verdad es que mi hijita falleció. Fue un intento del oficial (Duarte) de salvarla. No le quito su mérito, pero ese soplo de vida no fue suficiente. Allí surge el debate moral de callar o aclarar la confusión y luchar para que la verdad salga a luz.

–Cada 1 de agosto se recuerda la tragedia, ¿siente que ya culminó su duelo?

–Es doloroso vivir cada agosto y ver en la prensa el símbolo de la tragedia relacionada con la imagen, diciendo que vive y fue salvado. Eso fue lo que me hizo aclarar y perseverar mi sentimiento de madre. Nada se construye sobre una base falsa. No quise polemizar nunca. Tarde o temprano, la verdad triunfa.

–¿Considera que al publicar su libro logró su objetivo?

–Siento como una grata satisfacción el poder revertir una información falsa por la verdadera. De allí nace este libro, cuyo título es Trascendencia. Creo que hoy trascendí. No cuento solo el dolor de una madre y la pérdida de su hijita y su esposo. No es una apología al dolor, sino mucho más. Por eso el título de Trascendencia, el de “ir más allá de”. Pasé del dolor más terrorífico a una vida digna. De la confusión y la mentira a la aclaración y la verdad. Por eso, trascendí.

–¿Cómo plantea el relato en su libro?

–Es una novela de no ficción o testimonial, con experiencias de vida. Pese a ser una historia de dolor, creo que es conmovedora. Considero que no hay otro caso en el país donde captan una imagen, confunden la identidad de la persona, considerando que la toma se vuelve emblema de la tragedia y recorre el mundo. Con capítulos cortos, relatados en primera persona, muestra el tratamiento de la prensa antes y después de mi reivindicación, siempre partiendo de la misma imagen. El libro también relata mi lucha por revertir la historia incorrecta, que no fue fácil.

–El tema de la identidad, ¿es clave en su obra?

–La dignidad es uno de los derechos fundamentales. Si te roban la identidad de tu hija, ¿cómo queda la dignidad de una madre? Queda pisoteada. Uno no debe perder la dignidad, y por eso empecé a aclarar. Y esto se convirtió en un libro de no ficción.